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miércoles, 17 de marzo de 2010

Apuntes electorales

Las conclusiones primarias de las elecciones del domingo son que triunfaron las maquinarias y los dos partidos cercanos al gobierno, que los electores no castigaron la parapolítica, que el Polo y Fajardo perdieron, que no se eligieron casi mujeres y que el sistema con registrador incluido es un fracaso.

Por supuesto que triunfaron las maquinarias pues son para eso. Triunfaron los partidos de gobierno porque si la gente como hemos visto cambia su voto por un mercadito o por escasos veinte mil pesitos, como lo vio hasta la OEA que nunca ve nada, es de esperarse que lo cambie por una vivienda de interés social o por un apoyo como madre cabeza de familia o por un cupo de colegio. Sumado claro al esfuerzo permanente de varios medios de comunicación y a los años que lleva el presidente ofreciendo plata y regañando políticos en los concejos comunales.

Lo de la parapolítica está claro que no afecta la votación, ni afectó en el PIN, ni en los parientes elegidos de presos del partido liberal y del partido de la U.

Contrario a lo que parece al Polo le fue muy bien, entendiendo que ha estado dividido, desordenado y que ha sido atacado y difamado permanentemente por el gobierno y sus partidarios. La sacó barata. Lo de Robledo es la demostración clara que él debía haber sido sobradamente el candidato presidencial aunque Gaviria nunca lo entendió así.

Tremendo lo de Fajardo que no aceptó alianzas pues su ego no le permitió sino adhesiones, no aceptó someterse a la consulta del partido verde ni ha hecho ningún programa político pues cree que todo lo va a ganar en imagen y ahí están los resultados: del ego no queda sino el fracaso.

Habiendo más mujeres que hombres en Colombia, cómo es posible que todavía se elijan de manera tan desproporcionada tan pocas mujeres al congreso. ¿Acaso los hombres sabemos tanto de las necesidades de las mujeres como para que las representemos siempre? ¿No será que no les estamos dando ni siquiera iguales accesos a la educación y todavía las subvaloramos?

Las demoras de la registraduría son imperdonables con las técnicas actuales. Pero lo que es más evidente es que han aumentado los que no quieren votar y, como se esperaba, casi millón y medio de personas se equivocaron con el tarjetón. Los errores del tarjetón equivalen a 16 senadores, y en el Tolima al menos a 2 representantes haciéndose cada vez más urgente la tecnificación del mismo y una reforma completa a ese enredado sistema electoral. Se hace necesario además que comencemos a pensar en el voto obligatorio para que entren a participar los millones de colombianos que nunca votan. El país merece saber que piensan ellos.

A todos los congresistas tolimenses elegidos, Robledo, Laserna, Santos, Yepes, Osorio, Cárdenas, Bocanegra, Martínez y Rodríguez mis felicitaciones. Cuando a partir de julio comiencen a ganar cuarenta veces el salario mínimo, esperamos que no se les olvide que sus compromisos no solamente son con sus patrocinadores sino con quienes votaron por ustedes. Que los intereses de su región y de su país ojalá primen siempre por encima de sus intereses personales ya que el relevo tolimense al congreso se debió en parte a que precisamente algunos de sus antecesores muchas veces no pensaron sino en ellos mismos.

El nuevo Día, miércoles 17 de marzo 2010

jueves, 4 de marzo de 2010

Se acabó la farsa

En medio de alarmantes cifras de corrupción cada vez más altas y de una clara cultura mafiosa que cree que el dinero, el poder y las armas pueden comprar conciencias, vidas y leyes, me alegra el fallo de la Corte Constitucional que muestra que en este país de extremistas y dementes afortunadamente existen todavía académicos serios y algunos jueces para los que la ley no es un problema de amañados sondeos de opinión, ni sus conceptos son objeto de subastas, de lealtades a jefes políticos, ni de prebendas.

Pese al fallo de la corte no tengo la esperanza de que el país despierte para darse cuenta que no podemos seguir dejando que el presupuesto de la nación se gaste únicamente en enriquecer a los más ricos y en matar gente, pero la alternancia en el ejercicio del poder hace más sana cualquier democracia y si el país de todas maneras quiere seguir en la extrema derecha hay un ramillete de candidatos que están esperando ser elegidos.

Ahora los jueces deberán revisar el accionar de políticos, congresistas y altos funcionarios del estado quienes violaron flagrantemente la ley para imponernos de nuevo a Uribe, y a quienes con perfecto uso de razón volaron hasta 30 veces los topes de los aportes individuales para la financiación del referendo contra todo fundamento de una democracia participativa, porque de ese rebaño de honestos hacen parte banqueros, conocidas personas públicas, contratistas del estado y hasta una importante cadena de radio y televisión nacional.

Ante tanta alegría por la seguridad legal que ha dado la corte, la única tristeza que tengo es que el Referendo no haya sido derrotado en las urnas porque con el desempleo en aumento mientras los bancos ganan cada vez más, con el índice de pobreza y de indigencia modificado a machete por el gobierno y aun así creciendo día a día; con un paramilitarismo cada vez más vivo y una delincuencia organizada haciendo lo suyo; con el dinero del estado repartido inescrupulosamente a los partidarios del gobierno como el Agro ingreso seguro; con las concesiones mineras entregadas contra todo concepto ecológico y contra toda norma; con los negocios de los hijos del presidente en la sabana de Bogotá y los muchos carimaguas de éste gobierno; con los centenares de falsos positivos durante el mandato Uribe sin resolver y con tanto militar de su confianza implicado en masacres; y con los barbaros decretos de la emergencia social condenan a muerte a los enfermos sin plata, estoy seguro que el Referendo, y Uribe con él, perdían las elecciones.

De todas maneras para los que basados en el clientelismo del gobierno apoyaban las muertes selectivas, los falsos positivos y la gigantesca corrupción del estado anteponiendo la palabra seguridad a la palabra democracia, con el fallo de la Corte Constitucional simplemente se les acabó la farsa.

Darío Ortiz

El Nuvo Día, miércoles 3 de marzo 2010

martes, 2 de marzo de 2010

Los archienemigos

En algún lugar de América quedan dos territorios llamados Metrópolis y Ciudad Gótica escogidos para vivir por dos Súper hombres, llenos de súper poderes a quienes llamamos súper héroes. Uno de ellos tuvo formación de comando en su oscuro pasado y hasta estuvo preso, el otro cayó a una finca donde se crió manejando tractor y montando a caballo sin olvidar jamás que vino de un planeta donde los civiles son guardianes de la ley.

Por supuesto estoy hablando de Batman y Superman quienes con sus propias manos son capaces de pegarle en la cara a todo aquel que desafíe sus súper poderes.

Ambos son súper ricos porque mientras Superman tiene una mina de diamantes en el ártico y además saca oro o petróleo del subsuelo cuando quiere, Batman es dueño de una multinacional que entre otras cosas vende armas para los ejércitos del mundo y maneja acciones en miles de empresas y negocios de finca raíz. Sin embargo ninguno de los dos utiliza su dinero en beneficio de los más necesitados cuyo drama social es el origen de la mayoría de los problemas de Metrópolis y Ciudad Gótica. Los problemas cuando son visibles prefieren resolverlos a puños y a patadas.

Desde la llegada de los dos Súper hombres a sus respectivas ciudades los anónimos mafiositos de barrio, los ladrones de tienda y los asaltantes de transportes bancarios quedaron relegados frente a enemigos de valía pues todo súper héroe necesita súper enemigos a quienes llaman afectuosamente los archienemigos.

Las otrora aburridas tardes de Metrópolis y Ciudad Gótica ahora esperan invasiones extranjeras o extra terrestres, las bandas delincuenciales ahora las dirigen los archienemigos, como alias “El Pingüino”, “El Guasón” o el propio Lex Luthor, el antiguo íntimo amigo de Superman cuando era campesino. Archienemigos con los cuales los Súper no tienen problema en aliarse para derrotar a enemigos superiores.

De vez en cuando éste par de fenómenos se reúnen con otros súper héroes de otras regiones del mundo en el Salón de la Justicia donde demuestran que son amiguísimos y que trabajan unidos contra otros archienemigos o si su popularidad no está muy buena pelean entre ellos en reuniones privadas que luego todo el mundo conoce para vender más comics. Pues el objetivo último de sus creadores es el Rating de sintonía que los mantiene en el mercado y que los hace reelegir como los más súper de los súper.

Es pura coincidencia si el lector cree que hablo de Uribe y Chávez quienes para ser reelegidos y no perder sus Súper Poderes, después de decir el uno que ya ha derrotado a sus archienemigos Farc y Mancusso, y a Bush y a la pobreza el otro, tal vez no les queda más que convertir en archienemigo a su vecino y aliado comercial.

Aunque todos sabemos que la vida en Ciudad Gótica y en Metrópolis sería mucho más agradable y más segura sin la presencia de estos dos súper héroes y de algunos de sus archienemigos.

El Nuevo Día, febrero 24 de 2010

Quién manda aquí

La jerarquía es la base de la mayoría de las organizaciones humanas. Desde la administración de un edificio hasta la Iglesia católica, pasando por el gobierno de los estados, las empresas privadas y por supuesto las fuerzas de seguridad en todo el mundo, basan su eficacia en el accionar de su estructura jerárquica.

Lo primero que aprende un trabajador de una compañía, un empleado de una alcaldía o de una gobernación, o un soldado raso cualquiera es a obedecer; a cumplir órdenes por absurdas que sean. El discernimiento viene después. Como reza un viejo dicho popular “las ordenes se cumplen o la milicia se acaba”.

Por supuesto muchos empleados se hacen tan participes de sus obligaciones que terminan ejerciendo un poder tiránico sobre sus deberes. Los celadores se creen propietarios de los edificios, los mayordomos de fincas son mayordueños y los policías de barrio se sienten la corte suprema. Sea como fuere, desde la secretaria del gerente, el cajero del banco, el cobrador de impuestos, el oficial del ejército o el celador y el mayordomo de la finca hacen lo que les ordenan sus superiores y trabajan dentro de sus funciones, o se van.

Como las órdenes son verticales dentro de toda jerarquía las responsabilidades también lo son. Nadie se imagina que un gerente de banco cualquiera viaje a abrir una sucursal a Japón sin que lo sepan sus superiores, ni que un batallón norteamericano invada Singapur sin que lo sepa el presidente de los Estados Unidos.

La muerte de Reyes en Ecuador, la captura de Granda en Venezuela o la extradición de algún jefe paramilitar son órdenes cumplidas por una clara cadena de mando que nadie pone en duda. Sin embargo ciertos hechos oscuros de nuestra sociedad aparecen como ruedas sueltas. Complejos operativos que involucran muchas personas y mucho dinero de pronto quieren que pensemos que son iniciativas privadas, como si el gerente de Banco quisiera únicamente aprender japonés o el comandante militar tomarse un café en Singapur.

La historia reciente de nuestro país está llena de actos delictivos en los que han participado fuerzas de seguridad del estado, ejército, policía o DAS, que siempre se quedan como ruedas sueltas dentro de las cadenas de mando y las responsabilidades penales y políticas de sus superiores. Hombres férreamente entrenados para que cumplan órdenes de pronto utilizan recursos del estado por iniciativa propia para hacer complejos actos delincuenciales que en la mayoría de los casos benefician a sus superiores. La larga lista de éstos hechos incluye homicidios de importantes personas públicas o de seres anónimos, consecución ilegal de pruebas o desaparición conveniente de las mismas, labores de intimidación y asocio con paramilitares. Desde la elaboración de la lista de personas que el DAS, organismo que depende directamente del presidente de la república, debía grabar ilegalmente, a la masacre en Apartadó del 2005, que involucra al laureado general retirado Mario Montoya, pasando por los crímenes de Álvaro Gómez, Luis Carlos Galán, Bernardo Jaramillo o Carlos Pizarro en el que ahora están cada vez más involucrados los ex directores del DAS, debíamos preguntarnos quién los ordenó realmente, preguntarnos quién ha mandado aquí. Pues no es lo mismo el crimen de un joven cualquiera dizque para conseguir un ascenso, al asesinato selectivo de un competidor político, un activista sindical o un testigo contra un superior.

Demasiadas víctimas le han costado al país esos crímenes de estado y muchos miles de millones de pesos al erario público los procesos que el gobierno ha perdido sobre esos temas.

Si los militares de los falsos positivos y las masacres, o los agentes y directores del DAS de los asesinatos de políticos y las chuzadas, parecen actuar como los mayordueños del país, debíamos preguntarnos quién manda aquí hoy; pues si bien en el pasado podríamos argumentar que alguno de nuestros presidentes era un ser anodino sin carácter, no podemos decir lo mismo de Álvaro Uribe, cuyo carácter férreo, su voluntad de mando y su experiencia de hacendado no permitiría jamás que sus tierras tuvieran ningún mayordueño.

El Nuevo Día, 17 de febrero 2010

Bicentenario

“En la ciudad de Santafé, a veinte de julio de mil ochocientos diez, y hora de las seis de la tarde…” son las palabras iniciales del acta del cabildo extraordinario que cumple doscientos años y que aunque en aquella acta se reconoce que el pueblo abdica sus derechos ante la figura “augusta” de Fernando VII, nos permite hablar hoy de bicentenario de la independencia.

Bicentenario que se ha comenzado a celebrar el año pasado salvando el hecho que algunos autores nacionales e internacionales consideran que la primera proclamación real de independencia de España y de su monarca fue la proclamada por Cartagena el 11 de noviembre de 1811 y no el cabildo de Santafe, como de Méjico fue el acta de Morelos en 1813 y no las batallas del cura Hidalgo en 1810 gritando vivas a Fernando VII; o como de Ecuador fue la independencia de Guayaquil en 1820 y no el cabildo de Quito de 1809, y así sucesivamente en los diferentes países de América.

Por supuesto en plata blanca la independencia la empezaron a ejercer éstos pueblos de manera real después de las gestas de Bolívar, San Martín, Iturbide y los otros próceres que derrotaron a los ejércitos españoles de reconquista de 1819 a 1826 aproximadamente y que rompieron de manera efectiva todo vinculo de vasallaje con la monarquía española. De todas maneras sea cual fuere la fecha que propongan los historiadores el consenso general es que éste año es nuestro bicentenario y en asuntos de independencia dicen esas actas que el pueblo es soberano.

Y mientras que la mayoría de los países de América se preparan a vestirse de pasado para sacar pecho con la celebración, desempolvando imágenes de la expedición botánica, retratos de próceres, proclamas de Bolívar o cartas de Nariño, el extraordinario embajador español del bicentenario Don Felipe González el conocido ex mandatario del PSOE propone dejar de mirar al pasado y aprovechar la coyuntura nacionalista para mirar al futuro, hablando de integración regional, económica y comercial, y tomando como ejemplo a India, China e inclusive al mismo Brasil que le han sabido sacar enorme provecho a la globalización.

Creo que no estaría mal seguir el consejo de don Felipe porque una mirada rápida al pasado de estos doscientos años solamente nos deja el espectro de unas guerras continuas con apenas unos intermitentes momentos de paz; una sociedad fragmentada y profundamente dividida, un sector dominante al que solamente le faltan títulos nobiliarios para gobernar “por la gracia de Dios”, unos recursos naturales regalados y arrasados desde que Bolívar tuvo que pagar a Inglaterra sus guerras de independencia con minas de oro; un desarrollo intelectual doblegado al pensamiento extranjero aún en contra de nuestras propias necesidades y un afán casi enfermizo de estar dependiendo siempre de otras potencias entre otros imperdonables errores históricos que desdicen el enorme esfuerzo de nuestros próceres y el sacrificio de nuestros mártires.

Solamente nos queda entonces mirar al futuro para tratar de completar nuestra independencia ideológica, económica, social y política y hacer de éste pedazo de tierra un sitio apto para todos.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Una historia haitiana...

Un terremoto con 150.000 víctimas hizo que el mundo se acordara de Haití. Se acordara que queda en La Española, una isla que descubrió Colón en su viaje a América, que su vecino es República Dominicana un paraíso turístico, que es el pueblo más pobre del mundo y que aún así varias potencias lo han invadido para quitarles algo que los Haitianos deben tener y que aún no han descubierto. El mundo se acordó que mientras Inglaterra, Francia, Holanda y otras naciones civilizadas consideraban, amparados hasta en la Biblia, que la esclavitud era buena y necesaria para la civilización, los alevosos mulatos y negros de Haití fueron los primeros en abolirla. Se acordaron que la libertad americana se financió en parte con el dinero de esos negros.

Se acordaron que un incendio legendario quemó para siempre de manera irreparable buena parte de su capa vegetal y que sus escuálidas tropas derrotaron al pretensioso ejército del entonces invicto Napoleón Bonaparte.

Se acordaron, en síntesis, que ese olvidado y expoliado pueblo muerto de hambre, lleno de negros que hablan francés y creole, que tienen una religión propia mezcla de Roma y de África, queda allí no más en la mitad del Caribe. Sus vecinos de Norte América se acordaron de pronto que los pisos de Manhattan están limpios gracias a los haitianos que allí viven y que el jugo de naranja que se toman todas las mañanas lo cosechan y procesan los miles de haitianos de la Florida que incluso tienen un barrio de Miami que se llama “La pequeña Haití” pero que se han negado siempre a hacerles una política seria de inmigración. Se acordaron que llevan doscientos años tratando de invadir ese impronunciable paisito llamado por ellos Jeiri pero que esos desordenados negros los han hecho salir del país.

El mundo se acuerda ahora de Haití y como soy parte del mundo también tengo algo que recordar ahora. Algo había guardado en aquella enciclopedia personal de datos inútiles: Haití es el paraíso del maravilloso arte naif.

El arte naif, del francés “ingenuo”, surgió como concepto en los pinceles de un pequeño grupo de artistas franceses del siglo XIX siendo el más conocido de ellos Henri “el aduanero” Rousseau. Esa pintura caracterizada por su ingenua espontaneidad, mezcla de intuición, colores fuertes y autodidactismo que se desprende de toda teoría y academicismo es la fuente primaria de la gran mayoría de los movimientos artísticos del siglo veinte. Sin entender el naif, Picasso, Matisse y hasta Botero no tendrían sentido.

A mediados de los años veinte la familia Nader llegó a Haití huyendo del Líbano y sus problemas políticos y religiosos. Estableció sus negocios en la isla y en la década de los cincuenta George Nader descubrió que el incipiente turismo buscaba como suvenir el arte naif que se hacía en todas partes, pues allí abunda el talento, sobra el tiempo y cualquiera cambia un cuadro por un plato de comida. Contactó pintores, les dio materiales y creó un negocio que lo hizo multimillonario. Pagados a uno, dos y hasta cinco y diez dólares compró y compró ese arte naif lleno de felicidad que terminó vendiendo en América y Europa hasta que lo cotizó en miles de dólares y lo puso de moda en el mundo.

Con su fortuna construyó una casa de treintaicinco habitaciones, la lleno con 12.000 obras de arte haitiano, la volvió un museo en agradecimiento al innato talento local y el día que el mundo se acordó que Haití quedaba en la mitad del Caribe en pocos segundos vio como toda su colección, una pierna y una gran parte de su fortuna quedaban sepultadas bajo las ruinas de su museo.

No sé cuántos de esos pintores naif murieron en la tragedia ni si les queden ganas de pintar como siempre temas alegres en el anonimato, mucho menos ahora que el mundo se acordó de Haití y que para recordárselos llegan veinte mil soldados del premio nobel de paz a poner orden.

Darío Ortiz

Tiro de gracia

El complejo ejercicio de la medicina en Colombia ha logrado que por ésta época muchos médicos recién graduados estén preparando sus exámenes para poder especializarse o ejercer su profesión dignamente en otros países. Las mejores condiciones del ejercicio de la medicina en Europa, en Norteamérica e incluso en algunos países latinos están promocionando un éxodo que seguramente se agravará con los recién sancionados Decretos de la “Emergencia Social” que incluyen grandes trabas para acceder a especialistas y una fuerte restricción al ejercicio profesional al limitar las posibilidades del médico de recetar medicamentos, tratamientos, exámenes y procedimientos.

Especializaciones pagadas en vez de cobradas como en Colombia, ingresos acorde con las responsabilidades y exigencias académicas de la que es la más larga de las carreras, en vez de las inhóspitas tarifas de la medicina preparada que obliga a ver mediocremente centenares de pacientes al mes son ya de por sí motivación excelente para que muchos jóvenes traten de probar fortuna en otras partes.

Mientras que los expertos en el tema esperaban una profunda reforma a la Ley 100, el gobierno, y tal vez porque el actual presidente fue el ponente de dicha ley en 1993, prefirió hacer casi dos decenas de cuestionados y cuestionables decretos que al parecer van a complicar un poco más si se puede el tema de la salud en Colombia.

Aparte del empeoramiento del ejercicio de la medicina lo que queda de manifiesto en esos decretos es que la atención médica será de quien sea capaz de pagarlas como lo es en Colombia la educación, la comida, la tierra, la vivienda etc. Nadie, ni el estado, ni las aseguradoras querían asumir la responsabilidad de las enfermedades costosas o catastróficas y el gobierno, protegiéndose y protegiendo el negocio de las EPS, lo ha definido claramente: las paga la víctima o su familia que quedará con las deudas al morir el enfermo.

Como era hace unas décadas las enfermedades catastróficas dejarán a las familias en la calle y si el paciente se salva quedará sin pensión ni cesantía. ¡Vaya decretos que hasta nuevos impuestos proponen! Cuando parte de la culpa del déficit fiscal lo tiene aquella ley 100 que su autor se negó a cambiar.

Al pensar en éstos temas de los enfermos pagando sus tratamientos hay que recordar el afán que tiene el gobierno que Estado Unidos le apruebe el TLC donde se protege a los laboratorios americanos de las baratas y nacionales drogas genéricas lo que haría incluso un poco más onerosa, si se puede, el costo de la enfermedades.

Probablemente los decretos, además de la excusa del déficit fiscal, ocultan de pronto realidades de fondo como el aumento de los casos de sida y de cáncer que de seguir creciendo en el mismo ritmo se volverían impagables en cualquier sistema y cuya culpa no pocos conocedores argumentan que se debe a falta de prevención estatal.

Ya que el evidente retroceso jurídico que esos decretos anti tutela conllevan solamente es comparable con la iniciativa de cadena perpetua para los violadores, tal vez ahora sea el momento de empezar a reunir firmas para hacer una iniciativa constitucional que nos permita aplicarnos una eutanasia inmediatamente nos confirmen el diagnostico de una enfermedad catastrófica y antes de arruinarnos y arruinar a los deudos en beneficio del sistema, o para que el gobierno nos colabore con darnos un económico tiro de gracia como el que le acaban de dar a nuestro ya precario sistema de salud.

Darío Ortiz

Los buitres del Tolima

La representación tolimense al senado de la república es un cadáver insepulto. Un cuerpo informe de míticas figuras en proceso de descomposición o más bien, en proceso de extinción gracias a sus muchos procesos penales.

Luego de la debacle que eso ha significado para el Tolima, luego de ese imperdonable error histórico, se pensó de manera optimista que las circunstancias iban a permitir un necesario relevo generacional o el nacimiento de un nuevo liderazgo regional que cambiara para siempre la manera como se hace política en el Tolima. Pero nada de eso a sucedido.

Y mientras Mauricio Jaramillo y Luís Humberto Gómez Gallo cansados de darse madera en el congreso en detrimento del Tolima ahora sueñan con enfrentarse en la candidatura por la gobernación: manadas de buitres jóvenes y viejos tratan de acabar con los restos del cadáver insepulto de nuestra representación al congreso. Viniendo de departamentos vecinos o lejanos sobrevuelan nuestro huérfano cuerpo electoral tratando de arrancar hasta el último jirón de votos que puedan encontrar sobre nuestro suelo para luego retornar a las lejanas alturas donde viven y donde esperan eructárselos a sus crías.

Viejos senadores (porque no quiero ofenderlos llamándolos buitres) como Camilo Sánchez del partido liberal, Hernán Andrade conservador o Manuel Virquez de Mira, que aunque han obtenido nuestros votos nunca han movido un dedo por el Tolima, se disputan el vacío de liderazgo regional con viejos políticos como Carlos Romero del Polo, Leonor Serrano de Cambio Radical o viejos periodistas como Edgar Artunduaga junto a nuevos tolimenses que acaban de acordarse que tienen ancestros pijaos que justifiquen el expolio como Juan Mario Laserna del partido conservador o el ex ministro Juan Lozano del partido de la U.

Hasta Camilo Romero de un grupo llamado “vamos independientes al senado” está tratando de pescar en éste río revuelto.

Tiemblo de solo pensar en las cifras de vivienda de interés social que el neo-tolimense Juan Lozano le dio al Tolima en su ministerio en comparación con otras regiones del país o de los anti-ecológicos permisos de explotación minera que otorgó en nuestro suelo sin importarle un pito nuestro intoxicado futuro. Tiemblo de recordar la poca ayuda que Juan Mario le dio a su hermana Julia Laserna cuando se estrenaba como directora del Museo de Arte del Tolima y no había ni con qué pagar los servicios mientras él disfrutaba puestos de inmenso poder económico.

Tiemblo por todos ellos, que sin importar que los logros de sus gestiones anteriores hayan sido pirricos para la región, creen que se ven como tolimenses orgullosos bebiendo aguardiente taparoja y hablándole a la prensa del potencial natural de nuestra tierra. Aunque todos sabemos que el único dinero que el Tolima le ve a éstos políticos de rapiña es el que gastan cada cuatro años en sus campañas y el que dejan al alquilar sus sedes políticas.

En su única y feliz oportunidad de hacer una renovación política, el Tolima va a tener pocos candidatos reales al senado y algunos como Guillermo Santos, ya comienzan cojos sus campañas pues recordemos que lo único destacado en su pobre desempeño en el congreso es la acusación de plagio (mezcla de robo a la propiedad intelectual y fraude) que le hicieron por un proyecto de ley dizque para frenar la corrupción.

Ante todos estos buitres del Tolima solamente nos queda la esperanza de que algo nuevo surja en la Cámara de Representantes cuya tragedia seguramente será motivo de otra diatriba.

Darío Ortiz

jueves, 10 de diciembre de 2009

La ley es un perro...

Con inusual eficacia la policía nacional encontró y capturó al ya famoso Nicolás Castro, cuyo mayor error en la vida fue hacer público su odio a la familia presidencial por medio de la red de Facebook. Con la imparcialidad que los caracteriza los duros de la legalidad ya aseguraron que el joven estudiante de Bellas Artes es culpable de incitar a delinquir y lo elevaron de la categoría de estudiante a terrorista por buscar páginas de Google.
En los anales de la estupidez humana lo que ha hecho el joven estudiante de bellas artes es una obra de arte. Un súmmum de exquisitos equívocos que hacen de su historia un hecho sin par como lo es toda obra maestra. Hacer una página de amenazas desde los computadores familiares, inscribirse en ella con nombre propio poniendo sus opiniones personales, dejar una confesión escrita en el messenger de una buena amiga confesando su delito, sus intenciones y su seudónimo, pero sobre todo dar sus opiniones en contra de la todopoderosa familia Uribe, que parece que no soporta ni las críticas de la corte suprema de justicia, llegan a un nivel difícilmente alcanzado por el más torpe terrorista musulmán.
Contrario a este seudo terrorista de opereta que deja más rastros que pulgarcito sorprende la eficacia de nuestras redes de inteligencia. No solo por la rapidez con la que hallaron al culpable y recolectaron la totalidad de las pruebas en su contra sino sobre todo por la facilidad con que lograron separar la paja del heno, el grano de café del ripio de la cascarilla. Porque en facebook y en las otras redes sociales hay cientos de páginas de colombianos que incitan a matar pero la inteligencia de la policía supo reconocer rápidamente cual era la que verdaderamente atentaba contra la vida y honra de algún ciudadano colombiano cuyo deber de esa institución es proteger según dice la constitución, - si es que el papá de Jerónimo aun no ha mandado cambiar esa parte-.
Decenas de páginas amenazan con matar, quemar, bombardear, masacrar o espichar a Piedad Cordoba, Gustavo Petro, o al presidente Hugo Chavez que junto con la familia Uribe son los Best Sellers del odio cibernauta. Por lo menos tres de ellas quieren matar a Uribe y en alguna inclusive el que la hace se ofrece de sicario y pide apoyo para poderlo hacer. Sin embargo la sijin supo distinguir la del verdadero criminal: la del peligroso vegetariano estudiante de bellas artes, adicto a la defensa de los animales, autodenominado “Cuervo del Salado” y a quienes sus padres llaman en clave “Nico”.
Ante esa exactitud y eficacia de la Policía puede parecer curioso sin embargo que las denuncias de la senadora Piedad Córdoba sobre sus amenazas, o las del periodista Daniel Coronel, - que dicen que salieron de un computador de un amigo cercano al presidente-, entre muchas otras de personajes públicos, no hayan terminado en investigaciones policiales y mucho menos en publicitados arrestos. Como tampoco tiene la policía capturado el primer ciber-enemigo de los Emos aunque haya páginas de Facebook que califican como deporte matar Emos y que ya tengamos Emos muertos a manos de sus tribus rivales.
Esa eficacia de las instituciones policiales contrasta en un país con tantos miles de crímenes sin culpables, con tantas pruebas y expedientes perdidos de los juzgados, con las mil denuncias de falsos positivos sin resolver. Con tantas denuncias periodísticas al ejecutivo y a las personas cercanas al presidente sin investigar.
En un país donde la fiscalía ha tumbado tantas puertas para hacer cumplir la ley y no pudo abrir la puerta de la oficina del DAS donde estaban las pruebas de las chuzadas a la oposición porque no encontraron la llave el día del allanamiento.
En un país así esta claro que la ley ya no es un perro que solamente muerde a los que tienen ruana como decía Mosquera hace dos siglos. Ahora la ley es un perro que solamente muerde a los que a los Uribe se les da la gana.
Darío Ortiz

Pariódico El Nuevo Día. jueves 10 2009

martes, 30 de junio de 2009

¿Golpe de Estado?

A la madrugada del pasado domingo 28 de junio el ejército hondureño depuso al presidente Manuel Zelaya y tomó las medidas de fuerza necesarias para evitar un alzamiento popular contra la controvertida decisión. Horas más tarde la prensa mundial calificaba el hecho como un infame golpe de estado.

Los militares que supuestamente dieron el golpe no se tomaron el poder, simplemente se limitaron a llevar sano y salvo al mandatario a Costa Rica y a esperar que el Congreso de la República en uso de sus facultades nombrara un nuevo presidente interino mientras se convocan elecciones extraordinarias. Todo esto al parecer en cumplimiento de una orden de la Corte Suprema de Justicia que había declarado ilegales algunos actos del presidente Zelaya y ante la incapacidad de la fiscalía de ejecutar dicha orden.

El presidente Manuel Zelaya, exitoso empresario maderero y caballista, siendo parte de la oligarquía local fue elegido por el derechista Partido Liberal pero una vez en el poder sorprendiendo a sus partidarios estrechó relaciones con Hugo Chávez, viró su discurso y proceder hacia la izquierda y comenzó a hablar de revolución pacifica y de cambios constitucionales reeleccionistas sin tener mayor eco en el congreso ni en las toldas de su partido. El último de sus fallidos intentos por cambiar la constitución para poder reelegirse lo hizo el pasado sábado al convocar por decreto una consulta popular que aprobara la formación de una Asamblea Constituyente.

Dicha iniciativa según el presidente de la Corte Suprema de Justicia “desobedece el fallo judicial de la sala de lo Constitucional, así como del Congreso Nacional, y el Ministerio Público.” Por eso el poder Judicial considera “que las Fuerzas Armadas como defensores de la Constitución han actuado en defensa del Estado de Derecho obligando a cumplir las disposiciones legales a quienes han actuado en contra de las disposiciones de la Carta Magna” tratando con ello de “ devolver al Estado de Honduras al Imperio de la Ley”.

Los acontecimientos de Honduras nos llevan a preguntarnos hasta dónde deberíamos dejar a un presidente cambiar la constitución de su país para sus beneficios personales o los de su partido ante la casi decena de presidentes latinoamericanos que han reformado las cartas magnas de sus países en aras de eternizarse en el poder o de enriquecer a sus familias y amigos cercanos.

América latina está construyendo sus nuevas democracias a punta de encuestas de opinión y de índices de popularidad permitiendo laxamente que principios popularmente aceptados y teóricamente correctos sean cambiados al vaivén de las necesidades personales de un cierto grupo de tiranos que se creen indispensables. Nadie parecía preguntarse en América latina que era lo legítimamente correcto ni hasta donde llegaba el espíritu de sus leyes forjadas duramente en los casi doscientos años de independencia que tienen las naciones de éste continente, hasta que ese pequeño y cálido país centroamericano ha decidido de manera ejemplar poner fin a ese pobre circo de monarcas democráticos.

Por supuesto no sorprende ver a Chávez, Morales, Correa, Uribe, Lula da Silva, Ortega y demás reelegidos rasgarse las vestiduras por la audaz decisión del ejército hondureño de deponer al presidente Manuel Zelaya protegiendo su constitución y siguiendo órdenes de la Corte Suprema de Justicia.

Darío Ortiz
El Nuevo Día, miércoles 1 de julio 2009

martes, 23 de junio de 2009

William Ospina: conquistador de América

América latina fue descubierta hace cincuenta años. Fue descubierta entre los anaqueles y las estanterías de una librería en Barcelona donde vendían ediciones de bolsillo. Fue descubierta por un grupo de temerarios que emprendieron sin saberlo un viaje a lo desconocido y se toparon con un continente perdido. La noticia rápidamente se extendió por todo el orbe y se tradujo velozmente en otras lenguas que hicieron eco del hallazgo.

Los navegantes usaron mapas imperfectos. Un pedazo de Centro y Suramérica, lleno de metáforas y de licencias poéticas, había sido esbozado por Rubén Darío, José Asunción Silva, y por otros navegantes solitarios hace más de un siglo. En medio de los océanos y de las calles de Barcelona, donde naufragaban de vez en cuando, leían malas traducciones de libros en inglés escritos en un país que ya tenía cincuenta estados y había ganado algunas guerras. Todos montaban carabelas dibujadas por otros navegantes.

Dicen que las naves eran de Seix Barral y estaban comandadas todas ellas por una almirante de nombre Carmen Balcells quien rápidamente entre sus capitanes dividió la nueva tierra dándoles el título de adelantados: a un tal Vargas Llosa le asignó el virreinato del Perú; a Cabrera Infante Cuba; a Carlos Fuentes todo el país de los Aztecas; a García Márquez la costa atlántica, que va del mar hasta donde se da el banano en la cordillera; y el sur, el sorprendente sur, se lo dejó a Donoso y a Cortazar.

Descubriendo a América latina desde París y Barcelona le enseñaron a España como escribir en castellano.

Después, o talvez antes, tres docenas de países, un puñado de generales, cincuenta tiranos y algunos piratas hicieron de América un tablero de parchís dividido entre rojos, azules, amarillos y verdes teorizando sobre mitos fundacionales, creando negocios ilícitos y escribiendo aburridos guiones de películas que afortunadamente nunca se han filmado.

Pero la recién descubierta América necesitaba que también la conquistaran más allá de los burdeles peruanos o de la zona bananera y entonces llegó Usúa a recorrer la cordillera inhóspita y Cristóbal Aguilar a narrar los viajes por la amazonía con su hambre ancestral buscando el país de la canela. América latina, y sobre todo Colombia, ansiaban de alguien que intentara comprenderlas en su inocente complejidad conquistándolas desde adentro y entonces llegó William Ospina.

Sin boom latinoamericano ni carabelas de Balcells, William caminó por tierra firme, y no desde París o Barcelona sino desde las montañas del Tolima y la sabana Bogotana; y no de la mano de los narradores anglosajones, sino a través de los ojos clarividentes de un ciego llamado Borges, en una América mestiza donde moran los desconocidos habitantes de la franja amarilla que también llevan en su sangre la sangre del África negra que perdió a Rimbaud.

Contrario a lo que se podía creer la América latina, descubierta hace cincuenta años, no busca virreyes nombrados desde España. América busca la memoria de sus pueblos derretidos en el sudor del trópico, en la humedad de sus selvas, en las aguas de mil ríos que riegan llanos y pampas desde los Andes y en el callejón del olvido. América con sus lenguas ancestrales que le han enseñado español a España, con sus aventureros y su exótica fauna de hombres mitológicos, necesita conquistarse así misma al despertar de la amnesia que le impide reconocerse unida y única en su infinita diversidad.

América latina fue descubierta hace cincuenta años desde París y Barcelona y ahora hombres como William Ospina la conquistan, palmo a palmo, desde los pasillos olvidados de la historia, nuestra historia, aquella que nos permitirá un día ver de su mano el país del futuro.

Darío Ortiz

sábado, 6 de junio de 2009

Empínate un poco

A propósito de la explotación de la mina de La Colosa en el municipio de Cajamarca, Tolima

Empínate un poco. Empínate un poco y mira a tu alrededor para que veas la tierra yerma. Hasta donde te alcanza la mirada verás arena gris, verás aludes de polvo y terrazas en lo que antes fueron bosques y la fértil tierra negra. No habrá animales aparte del hombre, no habrá el canto de los pájaros o el bramido del ganado, solamente oirás el ulular metálico del viento contra los acantilados de la impalpable arena ácida y los poderosos motores de gigantescas máquinas. Sentirás el olor a tierra muerta que te produce ese paisaje lunar y la fétida mezcla de los químicos letales impregnará tu garganta.

No podrás estar allí sin un permiso especial y sin botas protectoras y seguirás la orden de no tocar la arena, ni el agua y mucho menos beberla. Sabes que no estás en una exploración planetaria a millones de kilómetros sino en medio de la mayor codicia humana, en una explotación minera de oro a cielo abierto. El lugar no importa mucho, el paisaje se repite desde la primitiva África a los desarrollados Estados Unidos y si no haces nada y esperas un poco lo encontraras a escasos kilómetros de donde lees éstas líneas, en medio de la cordillera de los Andes, en medio de los nacederos de agua en las montañas de Cajamarca.

Empínate un poco para que veas un futuro cercano que ya existe en otras minas de América. Al bajar de la mina pasaras por las quebradas de agua contaminada que las llamaran “la venenosa”, “la cianurada” o los otros nombres jocosos con que los habitantes de la región apodan luego esas serpientes mortales que como todo los ríos terminarán llevando su detritus hasta el mar. Desafortunadamente en nuestra cordillera solo dos ríos llevan el agua al océano: el Cauca y el Magdalena. Los mismos que alimentan tierras y ganados con su agua y poblados enteros con sus peces contaminados.

Antes de llegar al pueblo te encontrarás con un sembrado de cercas de alambre que protegerá casas, oficinas y casinos de los dueños extranjeros de ese desastre, que vivirán como en Londres y tendrán una zona llamada forrest hill custodiada por un batallón de mil hombres que velará sus sueños, mientras una policía privada vigilará sus depósitos y sus embarques de oro. Allí serán felices con las mujeres de los obreros que veremos ir y venir por la gran puerta metálica entre las torres de guardia; trabajando en lo único que se les permite en ese negocio de hombres, siendo secretarias, sirvientas o putas.

Las escuelas del pueblo con nombres de reinas vivas o princesas muertas se llenaran de bastardos primorosos de cabello mono y hermosos ojos azules. Ellos gastarán sus tardes de ocio en los casinos, los billares y los burdeles mientras en la noche llegan los obreros y capataces con dinero suficiente para pagar tres veces más por una gaseosa, seis veces más por una cerveza y diez más por una mujer.

Pondrán retenes en la carretera recién asfaltada que algún gobernador construirá con las escasas regalías. Pulverizarán toneladas para obtener un gramo de oro y acabaran montañas para sacar toneladas de oro a cambio de unos pocos gramos para el Tolima.

Los que no consigan trabajo en la mina, ni en los casinos y bares lo tendrán entre la guerrilla o los paras que aterrorizaran la zona pagados lógicamente, como los concejales, los diputados, los alcaldes y los senadores, con granos de oro contaminado.

Empínate un poco para que veas a nuestros dirigentes, con sus briosos caballos pastando sobre sus fértiles sabanas, decidir impunemente sobre el destino de nuestras miserias, a sabiendas que conciencias se compran pero dignidades no, carreteras y billetes se hacen pero ríos no.

Empínate un poco. Empínate un poco y mira el futuro ahora que puedes decidir sobre él antes que tengas que arrodillarte el resto de tu vida para no ver lo que hiciste.

Darío Ortiz
22 de marzo 2009

Libertad de consumo y plan Colombia


El vicepresidente Santos armó un escándalo diciendo una de esas verdades incomodas de las que muchos hablan. El plan Colombia tiene que acabarse. Se armó un tierrero de padre y señor mío con la doble moral que nos caracteriza pues las cifras, los datos y los hechos no solamente demuestran que el plan Colombia han sido inútiles sino que demuestran que treinta años de lucha contra las drogas y los carteles de la droga no han servido para nada. No han traído sino destrucción y muerte mientras que hasta los mismos miembros de los gobiernos son alegres cocainómanos sociales.

Mientras exista un consumo en crecimiento cuya libertad de drogarse hasta morir parece que fuera el gran logro de la revolución francesa, existirá alguien dispuesto a arriesgarlo todo para quedarse con una parte de ese lucrativo negocio. Pura y simple ley de oferta y demanda en la que los americanos son expertos teóricos.

En Estados Unidos la droga no solamente se distribuye con facilidad en clubes sociales, calles y escuelas públicas sino que se encuentran todo tipo de publicaciones enseñando y dando tips para su consumo, manipulación, siembra, preparación etc. Inclusive he encontrado en cadenas de almacenes tan importantes como Virgin Records, juegos para niños enseñando a convertirse en distribuidor eficaz del producto, mostrando como hacerse rico con el negocio de la droga. Además por supuesto de centenares de libros y canciones que invitan directamente a la experimentación con sustancias alotrópicas y fuertes alcaloides.

No haber consumido más de un tipo de droga o llegar a la universidad virgen son signos evidentes de que eres un pendejo para la actual juventud norteamericana.

Y mientras allá defienden su libertad de consumo y hasta la estimulan aquí corren ríos de sangre y corrupción con un negocio que patrocina los peores crímenes de la historia de América. Desde las creativas descuartizaciones de los paramilitares y sus matanzas en serie, hasta las bombas, las minas y los desatinados cilindros de gas de la guerrilla. Desde los asesinatos selectivos y las vendetas de las mafias locales hasta el magnicidio de nuestros líderes o las muertes por inanición de nuestras tribus aborígenes al perder con el glifosato sus precarias cosechas. Miles de compatriotas pudriéndose en las cárceles del mundo y el estigma en la frente de cada colombiano como si el problema de la droga fuera nuestro. Todos esos crímenes injustificables sin que nada disminuya realmente la producción, la siembra, la exportación y por supuesto el consumo.

Pero el gran negocio de la droga y la verdadera corrupción está en las calles norteamericanas y europeas donde el valor del kilo de droga se multiplica varias veces alimentando todo tipo de mafias locales poco perseguidas. No necesitamos que el vicepresidente Santos mañana nos cuente que el verdadero problema de la droga es la salida de capitales del primer mundo. El negocio de la droga colombiana en las cantidades y cifras oficiales del gobierno, antes de que los kilos sean vendidos al menudeo, equivale anualmente al 10% de toda la ayuda económica que el presidente Obama piensa destinar a la salvación de la banca.

El plan Colombia, en su mejor momento no es ni el uno por mil de esa cifra ni equivale siquiera al total del dinero de la mafia colombiana incautado anualmente entre Colombia, Méjico y Estados Unidos. ¿Como quieren entonces vencer a un negocio cien veces más grande? Creo que le salía más rentable al gobierno colombiano cobrarle el famoso 4 por mil a esas toneladas de droga que seguir mendigando el plan Colombia.

Realmente necesitamos cambiar las reglas de juego. O prohibimos y penalizamos internacionalmente el consumo para desestimular la demanda o despenalizamos y estatalizamos la producción para disminuir el precio de la oferta y desbaratar el negocio.

Pero eso talvez nunca pase pues allá necesitan tener a su población drogada y aquí necesitamos esos dólares sucios corrompiéndolo todo, mientras políticos, yupies, moralistas y militares, se llenan las narices y las venas de todo tipo de porquerías.

Darío Ortiz
17 de marzo 2009

miércoles, 11 de marzo de 2009

El último diario



No fue por sus columnistas, no fue por ellos. No fue por sus periodistas, no fue por ellos. No fue por sus gerentes ni por sus jefes de redacción, no fue por ellos. No fue por sus lectores ni por sus anunciantes, no fue por ellos. Fue por la decisión unánime y unilateral de sus propietarios allende los mares que resolvieron que el jueves pasado saliera la última edición del diario Tolima siete días.

No bastó su audiencia, no bastó el dinero de los que pautaron durante años o el espíritu periodístico de los que trabajaron en él. No importa que siempre lo hubieran hecho con una inversión mínima en planta y equipos. No importa nada. Simplemente dejó de ser un negocio rentable o talvez nunca lo fue. Ahora el sueño de muchos será de pronto un papel doblado que semanalmente nos entreguen entre una página de obituarios.

Porque a los empresarios españoles del periódico, como a los alemanes de la cerveza, como al gobierno nacional: el Tolima les importa un culo. Y perdonen mis lectores la palabra Tolima pero es que sus hijos no han sabido defender la luz que hicieron brillar sus antepasados y han dejado convertir su nombre en un adjetivo desagradable lleno de miseria, parapolítica y desempleo que solamente amerita que le envíen tropas en vez de planes de desarrollo o capital de inversión.

Hoy como ayer, como siempre, el Tolima es tierra de asalto y minería. Tierra de aventureros que buscan oro, guacas, votos, y muchos no encuentran sino tristezas, polvo y guerras; porque el oro siempre se le esconde a los avaros.

En nuestras montañas se libró la última batalla de la conquista española, fuimos los últimos en ser derrotados pero de aquí es el primer lugar que se van los que regresaron a colonizarnos de nuevo con sus Euros.

España nos dio la lengua con la que hoy esbozo estas ideas, nos dio un credo y buena parte de nuestro código genético. Ya no será nuestra patria, tampoco será nuestra madre, pero sigue siendo algo así como nuestro hermano mayor al que todavía tenemos mucho que aprenderle; pero nuestra pobreza no es agua que pueda calmar su sed de fortuna. No hay en América buenos frutos que no toque sembrar, no hay dinero limpio que no toque trabajar. No hay oro brotando en lingotes de nuestras montañas y ya era tiempo que los viejos conquistadores supieran que el dorado era tan sólo una leyenda.

Ya no son las épocas en que Villegas y Cano fundaran la gran prensa nacional con criterios ideológicos para difundir las ideas liberales. Ya el liberalismo no es una ideología, ni un partido, sino un alud que viene montaña abajo después de haber sido impuesto en todo el mundo y en el que ahora prima el sálvense quien pueda.

Si no logran seguir llevando carabelas cargadas de oro se irán del Tolima los bancos, los teléfonos, el equipo de fútbol, las petroleras y hasta los políticos como ayer se fueron los españoles de la prensa. Se irán no solamente de aquí sino de todo el país, sin necesidad de Bolívar o florero de Llorente, sin disparar un tiro, se irán simplemente si sus libros de contabilidad así lo indican.

Sin embargo ninguna satisfacción da que la competencia se rinda. No hay canto de victoria porque se sigan imprimiendo en solitario las páginas delgadas de éste diario. Cada empresa que se cierre en el Tolima es derrota de todos. Es otro puñado más de desempleados en una ciudad que los tiene de sobra. Es otro grupo de amigos abandonados a su suerte. Queremos seguir oyendo sus voces, sus ideas, sus opiniones, porque sabemos que esa decisión no fue por los tolimenses, no fue por ellos.

Darío Ortiz

El Nuevo día, miercoles 11 de marzo, 2009

martes, 10 de marzo de 2009

DICTADURAS DEMOCRATICAS


Con el referéndum aprobatorio de la reelección indefinida en Venezuela que le abre el camino a Hugo Chávez para morir de viejo en el solio presidencial, se marca el paso de lo que seguramente nuestros hijos conocerán como el periodo de las Dictaduras Democráticas de América latina.

Prometiendo cambios y salvaciones que nunca llegan, reformando constituciones nacionales como si fueran reglamentos de oficina, reuniendo firmas y ganado plebiscitos con ridículos márgenes de votos que nunca vencen al abstencionismo y que no son significativos frente a la población de sus respectivos países; un grupo de tiranos que todavía se hacen llamar presidentes se aferran indefinidamente al poder con el beneplácito de las pequeñas minorías que se engordan a su alrededor.

Al presidente Chávez, el pionero de la Dictadura Democrática, que acaba de allanar el camino para su cuarta reelección le siguen el presidente Correa que aspira a ser reelegido en Ecuador el próximo 26 de abril; el presidente Morales de Bolivia que aspira hacerlo el 5 de diciembre y por supuesto nuestro presidente Uribe que se va a hacer reelegir por tercera vez el año entrante y cuyos émulos ya hablan de un proyecto de reforma para una reelección indefinida.

Sin importar la tendencia política de su gobierno o si se es amigo de Castro o de Bush esa contagiosa fiebre de poder, con todos lo síntomas de megalomanía que la caracterizan, cumple en todos los países con las mismas formulas de procedimiento: una campaña permanente con uso y abuso de los medios de comunicación, un ataque indiscriminado de la prensa opositora, manipulación de las altas cortes, señalamiento de la oposición como causantes de todos los problemas, clientelismo descarado del congreso para que les apruebe sus formulas de reelección, fortalecimiento del aparato militar, concentración de poder en cabeza del presidente y dominio de los organismos de control.

Aun antes de ganar para su tercer mandato ya Uribe al haber sido reelegido ha escogido las figuras principales de los entes de control político, económico y judicial del país cuya efectividad propuesta en la constitución del 91 dependía de la alternancia del presidente. Fiscalia, Procuraduría, Contraloría, Registraduría, Corte constitucional y la junta del Banco de la República ahora son organismos compuestos por sus candidatos en las conocidas ternas de a uno debilitando el sentido de sus funciones. Ni hablar de un presidente como Chávez con diez años en el poder, ni de las constituciones de Ecuador y Bolivia hechas a imagen y semejanza de sus líderes.

Aunque las nuevas formas de Dictadura insisten en su disfraz democrático al ser una y otra vez legitimizadas en las urnas, como en el caso de Venezuela que han tenido quince elecciones en diez años, no sabemos que candidato pudiera, desde el duro asfalto, ganarles una elección a quienes a punta de chequeras gubernamentales, falsos positivos, programas semanales de televisión como alo presidente, interceptaciones telefónicas, censuras de prensa, manipulaciones estadísticas o mesiánicos consejos comunales se hacen imprescindibles para los que todavía conservan el viejo hábito de votar.

Por supuesto si fueran otros los presidentes perpetuos Chávez, el militar, habría intentado diez golpes de estado para impedir que cualquiera se eternizara en el cargo, Morales haría levantamientos indígenas contra la dictadura, y Uribe como senador sería un vehemente defensor de la no reelección con la ayuda de millones de firmas y de los Teodolindos y las Yidis Medinas.

Darío Ortiz
marzo 2009

domingo, 22 de febrero de 2009

En contravía

Cuando nos preparábamos para estrenar constitución el lúcido exgobernador del Tolima Gregorio Rudas (q.e.p.d.) decía que el problema Colombiano es que siempre vamos en contravía de la historia. Sostenía Rudas que cuando debimos ser federalistas fuimos centralistas, cuando necesitamos el libre cambio fuimos proteccionistas y en fin que cuando el mundo giraba para alguna parte nosotros girábamos para otra. Es probable que los acontecimientos de la era Obama le darán nuevamente la razón por las medidas que promete el primer mandatario y que van en contravía de lo que nosotros llevamos años tratando de hacer.

Desde 1935 los norteamericanos tienen una ley que les ha permitido tener fuertes sindicatos que sin embargo los empleadores han logrado mellar con otras normas creadas posteriormente. Esos sindicatos aportaron 80 millones de dólares a la campaña de Obama por su promesa de hacer una ley que los fortalezca de nuevo como una manera de proteger el bien más preciado de la sociedad americana “la clase media”. La exigencia de los sindicatos comienza con pedir que el gobierno salve con 25 millones de dólares a la industria automotriz y con ello el futuro de tres millones de trabajadores.

En Colombia, ni los discursos de Gaitan, ni los muertos, ni los ministros y alcaldes exsindicalistas han logrado que pare la desmantelación progresiva del sistema sindical Colombiano. Sistema que ha sufrido miles de asesinatos de sus líderes en manos muchas veces de miembros de la fuerza pública o de organizaciones gobiernistas al margen de la ley mientras se les acusa, de ser el motivo de quiebra de las grandes empresas colombianas como Colpuertos, Avianca o Acerías paz del río entre muchas otras. Las cifras de los sindicalistas asesinados durante el presente gobierno han sido sistemáticamente rechazadas por el presidente Uribe en contra de todos los informes de la ONU y demás organizaciones de derechos humanos

La ampliación y fortalecimiento del Social Security, el sistema pensional norteamericano, y del Medicare, el sistema de salud, principales promesas de Obama, se encuentran, como el tema sindical, en plena contravía con nuestra historia reciente donde se ha tratado en los últimos gobiernos de desmantelar el seguro social y el sistema pensional con complicidad del ejecutivo que auspició durante años sus recortes presupuestales y su pésimo servicio para beneficiar empresas privadas de salud y pensiones.

Sea verdad o no el vox populi, que no me consta, de que las familias Pastrana y Uribe participan de las ganancias de alguna EPS o que muchos congresistas sean dueños de EPS, IPS o ARS como lo ha afirmado el exsenador Alejandro Guerra Hoyos no olvidemos que el asesor del presidente Pastrana en el tema de la salud y luego ministro era el expresidente de Colsanitas Ernesto Riveros, y que el presidente Uribe además de la triste historia del ISS, siendo senador fue el principal ponente y promotor de la ley cien que convirtió la salud en un negocio privado y en un oneroso impuesto más para nuestra deteriorada clase media.

La última reforma pensional del año 2003 que hizo aún más difícil el justo derecho a una pensión fue propuesta y promovida por el uribismo que sin embargo junto con nuestro presidente no han tomado ninguna medida ante el descalabro privado de los fondos de pensiones por las malas inversiones que han hecho y que ponen las pensiones de todos en la cuerda floja ya que si desaparece el dinero no tendrán con que responderle a sus obligados ahorradores.

Así que según parece por la avaricia y ceguera de nuestros dirigentes vamos a seguir dándole la razón a Rudas al estar en contravía de la historia, pero lo que es peor, en contravía de las propias necesidades de nuestro pueblo.
Febreo 18 2009

Sionismo y violencia

El 14 de mayo de 1948 se declaró la independencia del estado de Israel bajo el beneplácito de la recién fundada ONU dando comienzo a una guerra que aún no termina. Era el triunfo del Sionismo nacionalista fundado en la década de 1880 por el judío alemán Theodor Herlz sobre la diáspora comenzada en el año 70 dc.

Desde entonces con la teoría de la legítima defensa y la muy discutible de los ataques preventivos, arguyendo la vieja promesa de una tierra prometida, poniendo al mundo por testigo del terrible holocausto nazi y victimizandose ante el terrorismo islámico; los israelitas se creen con derechos suficientes para decidir sobre la vida del pueblo Palestino: millones de personas inocentes propietarios legales de una tierra cuyos ancestros la habitan hace más de mil de años.

El estado de Israel reclama como suya a Palestina aunque sea claro que en los treinta y dos siglos que han transcurrido desde la toma de Jericó los judíos han tenido dominio sobre esa tierra tan sólo durante seis: los cuatrocientos años que trascurrieron antes de la invasión Asiria, el centenar de años previos a la destrucción de Jerusalén por los romanos que motivo la Diáspora o éxodo judío y los sesenta actuales. Teniendo en cuenta además que en 1920, tras treinta años de migración a Palestina, los judíos no eran ni el 10% de la población y en 1940 no eran propietarios sino del 6% del territorio, esa afirmación no sólo es temeraria sino errada al justificar el expolio más grande perpetrado en la historia moderna.

Pero todo aquel que opine contra las políticas del estado de Israel es acusado de anti semita o neo nazi auspiciado por el poder que tienen los más de seis millones de judíos en Estado Unidos y la eficiente propaganda del movimiento sionista.

Sin embargo desde un famoso libro del rabino de origen Hungaro Yoel Teitelbaum de hace seis décadas al más reciente “Contra el Estado de Israel” del profesor judío Yakov Rabkin muchos textos judíos actuales creen que el sionismo es el origen de la mayoría de los problemas judíos en el siglo XX y una fuente permanente de derramamiento de sangre. Incluso antes de la Shoá o masacre de judíos en la segunda guerra mundial escribían los rabinos acerca de los peligros del movimiento sionista que creía en las futuras bondades que llevaría el creciente antisemitismo de Europa cuyos líderes sabían que un recrudecimiento del problema judío favorecería la creación del Estado de Israel. Inclusive quien fuera el primer ministro Israelí durante una década David Ben Gurión llegó a afirmar que “entre salvar a todos los niños judíos enviándolos a Inglaterra o salvar la mitad enviándolos a Palestina, el preferiría salvar la mitad”.

Basados en las enseñanzas de la Torá y la tradición judía dónde se habla de adoptar posiciones de amor con los contradictores, se hace énfasis en el respeto a la vida humana y al principio de ser la silenciosa “luz para las naciones” muchos rabinos y con ellos grandes porciones del judaísmo, se oponen activamente al sionismo y a la creación y mantenimiento de un estado judío por la fuerza de las armas y la violencia. Amplios sectores de los judíos jaredís ultra ortodoxos y los miembros del judaísmo reformista fieles al programa adoptado en 1885, junto al activo partido político israelí Shas y un número cada vez más creciente de intelectuales judíos laicos entre ellos varios ex ministros y eminentes políticos israelitas se encuentran entre dichos opositores.

Al ver la complacencia de occidente con los crímenes del gobierno israelí, sus amenazas nucleares, los asesinatos selectivos y los bombardeos indiscriminados que sólo en las últimas semanas dejaron más de quinientos niños muertos, tengo la esperanza que únicamente esa toma de consciencia y revisión del verdadero sentido del judaísmo salve a Palestina antes de que se cumplan las palabras del Levítico 18-28 y que la tierra los vomite “cuando la hayan contaminado, como vomitó a la nación que ocupaba antes que ustedes”.
Periodico el nuevo día 27 enero 2009

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Demócratas y Republicanos

En Colombia dudamos sobre las bondades que traería para el país la elección del candidato Demócrata o del Republicano a la presidencia de los Estados Unidos, hasta el punto que la embajadora Barco y algunos senadores hacen lobby para defender sus proyectos frente a los nuevos candidatos. Sin embargo para entender la manera como nos mirará el nuevo gobierno norteamericano debemos primero comprender quienes son los republicanos y quienes los demócratas.

Los republicanos que son los conservadores han tenido 18 presidentes, su símbolo es el elefante y su color es el azul; mientras que los demócratas que son los liberales han tenido 13 mandatarios, su símbolo es el Asno y su color es el rojo. A diferencia de nuestros liberales y conservadores cuyos fundamentos partidistas se perdieron con el paso del tiempo sepultados en los libros de historia, las distancias ideológicas de los homólogos norteamericanos más bien se han marcado con los años en su lista de valores morales, sociales, económicos y en sus relaciones internacionales.

El partido republicano que nació como proteccionista, y que con Lincon a la cabeza le dio libertad a los esclavos negros, fue el padre del gran crecimiento americano durante una hegemonía de casi cincuenta años basada en bajos impuestos internos y altos aranceles lo que le permitió un desarrollo enorme a la industria norteamericana. Ese fortalecimiento desmedido de los monopolios y los oligopolios fue uno de los causantes de la gran depresión del 28 y de la miseria humana que arrastro consigo, produciendo la caída del partido y las reformas intervencionistas de Roosevelt.

La gran brecha entre ambos partidos se ahonda durante el gobierno del demócrata Flanklyn D. Roosevelt (1933-1945) quien produjo después de la gran depresión de los años veinte una serie de reformas radicales conocidas como el “New Deal” (nuevo reparto) creando con ellas el Estado Bienestar norteamericano; y que consistieron en la creación de la caja de pensiones de jubilación conocida como La Seguridad Social, el invento del Salario Mínimo, la empresa estatal de energía eléctrica, la defensa de los derechos de los negros entre otras reformas defendidas aún hoy por el candidato demócrata Barak Obama.

Truman, y Kennedy continuaron la defensa de los derechos civiles de los negros y Jonson aumentó aún más el gasto público con su “guerra contra la pobreza” creando entre otros un seguro medico gratuito para los pobres el Medicaid. Dichas medidas, aunque no parezca lógico ya que Estados Unidos es un país capitalista comúnmente llamado de derecha, hacen que los demócratas representan la izquierda norteamericana, dejando la derecha para los republicanos. Comprendiendo que no es una derecha fascista ni tampoco una izquierda bolchevique.

El final del reinado del gasto público y las reformas sociales llegó durante el gobierno del demócrata Carter cuya crisis económica permitió el reencauche del partido republicano que volvió con sus principios fundamentales de seguridad nacional, libre cambismo, reducción de los impuestos y reducción del gasto público. Incluso el paréntesis del demócrata Clinton obtuvo grandes resultados económicos con la reducción del gasto público planteada por los republicanos.

En síntesis los republicanos construyeron ese país y los demócratas lo hicieron vivible.

Por eso la pelea por la presidencia de los Estados Unidos es algo más que un carnaval de Blancos y Negros. Es la lucha de unos derechos sociales frente a unas libertades económicas. Es la decisión de que la nación más poderosa de la tierra cobre impuestos e intervenga en la economía o no lo haga

Hondas diferencias hay entre Obama y McCain pero que nos quede claro a todos, que los demócratas y los republicanos cuando llega la hora de defender los intereses norteamericanos, de sus ciudadanos y de sus empresas, se aplican al viejo adagio de que olivos y aceitunos todos son uno.
Miercoles 3 de septiembre, El Nuevo Día

martes, 15 de julio de 2008

¿Guerra o Diálogo?

Parece un contrasentido que mientras buena parte del país cree que la guerra sin cuartel a la subversión bajo el nombre de seguridad democrática es un éxito sin precedentes, el Presidente de la República después de su más publicitado triunfo sobre las FARC anuncie que ha mandado un mensajero para fomentar un diálogo con la guerrilla. ¿Estamos o no estamos ganando la guerra? es lo mínimo que se pregunta la gente frente a ese contrasentido, más aún cuando el gobierno lleva hablando seis años de guerra y no de diálogo.

Que el gobierno cambie de discurso indica que la anunciada victoria definitiva sobre las FARC está mucho más lejos de lo que creyeron al principio los analistas militares y todos los demás guerreristas que rodean a Uribe.

Parece que el problema ahora no es político, ni de ideología ni moral alguna. El problema es simplemente el viejo problema de todas las guerras, el que ha definido la mayoría de las victorias y las derrotas en el arte de la guerra, el problema del costo material del conflicto. “Para ganar la guerra”, rezan los manuales antiguos, “asegúrate de tener recursos ilimitados” y ni las FARC ni el ejercito Colombiano los tienen.

Asegurar los recursos de una guerra larga ha llevado a las FARC a realizar actos delincuenciales muy lejos de las justificaciones normales de un grupo político alzado en armas. La financiación de su costoso engranaje militar los llevó a pasar de los asaltos a la caja agraria a convertir en industria el flagelo del secuestro, y del abigeo de unas pocas cabezas de ganado a cuidar, procesar y vender estupefacientes e inclusive a traficar con armas y Uranio. De la misma manera que el gobierno colombiano subió considerablemente los impuestos para poder triplicar en seis años su gasto militar al pasar de 6.000 millones a 18.000. Cifras enormes, así las disimulen argumentando unos leves porcentajes de aumento anual, pues con ellas somos de los países que más invierten en el mundo en su gasto militar con relación al PIB.

La búsqueda de recursos ilimitados tiene también sus consecuencias. En el caso de las FARC son el secuestro y el narcotráfico, por encima de otros factores, los que hacen que las tengan catalogadas de terroristas, y esa catalogación perjudican la posible ayuda que pudieran tener de otros gobiernos con similares inclinaciones ideológicas. El gobierno por su parte tampoco la tiene fácil. El aumento en gasto militar va en detrimento de la inversión social y el problema social en Colombia es uno de los grandes determinantes del conflicto, pero además de eso hay que tener en cuenta que mientras las FARC pueden incrementar sus formas ilegales de financiación, el gobierno tiene sus límites en la estabilidad económica del país.

Hasta dónde puede el gobierno de Uribe seguir incrementando el gasto militar o sosteniendo los altos índices actuales sin que se le explote la olla a presión en que se ha convertido el problema social y los temas monetario y tributario es la gran pregunta que se deben estar haciendo los analistas, pues el gasto militar debe estar muy cercano del límite máximo ante la crisis económica que aparentemente se avecina.

Por eso es claro que tarde o temprano al gobierno le tocaba ablandar un poco sus posiciones y comenzar a hablar de diálogo, aprovechando su buen momento para forzar una negociación favorable, antes que el cronómetro de la economía marque abruptamente el final del gasto militar.

Darío Ortiz

El NUevo Día, miércoles 16 de 2008

martes, 8 de julio de 2008

Se engorda Botero

Botero era flaco, algo débil, extremadamente delgado en su forma y en su apariencia. No llamaba mucho la atención y apenas se hablaba de él, era discreto, incluso tímido. Una suerte de sueño y bondad sin mayores expectativas. Pero ese lánguido Botero en Ibagué fue creciendo, se alimentó de alegría, de trabajo. Poco a poco se tornó robusto y fortalecido engordando un poco por aquí y otro por allí, alimentado amorosamente por los que lo rodeaban.


Del Botero que hablo no es del gran ciclista antioqueño que ha recorrido las montañas de Europa, no es tampoco el Botero burgomaestre de los Ibaguereños que quiere construir hospitales y escuelas, ni mucho menos el Botero de frente lúcida que  un día se inventó un estilo único en la historia del arte.


Del Botero que hablo que ayer era flaco y hoy es robusto, el que se engorda cada día, el que crece y se fortalece es el Botero del proyecto Botero. Es el evento BOTERO EN IBAGUE que la semana pasada recibió toda suerte de elogios, apoyo y la vitamina económica tan necesaria para poderlo realizar.


El Alcalde de Ibagué, junto al Gobernador, al Ibal, al Nuevo Día, a RCN radio a la Universidad de Ibagué, a la Cámara de Comercio y a otras empresas e instituciones, han comprendido la importancia para todos los tolimenses de traer a Ibagué la obra del más importante artista latinoamericano vivo a nivel mundial.


Ya se hacen planes para que la población menos favorecida económicamente pueda asistir a la muestra. Para que vengan jóvenes de todo el departamento a conocerla. Para que vayan todos los estudiantes de expouniversidad, para que la disfruten también los alumnos de la Universidad de Ibagué. Se hacen planes para que algo de Botero llegue a cada hogar del municipio, para que los profesores de arte de escuelas y colegios reciban conferencias sobre Botero y su tiempo. 


Todo el equipo de empresas e instituciones que apoyan la muestra tendrán beneficios que les permitirán llevar a miles de personas a ver la obra. Inclusive una ruta de bus circular recogerá gente en el centro de Ibagué y las llevará de manera gratuita a Belén para que no tengan que caminar ese trayecto.


Habrá afiches, catálogos, objetos diversos con las obras de Botero en la tienda del Museo que se inaugurará para la muestra. Como los tolimenses de todo hacemos una fiesta seguramente habrá también música, danza y cócteles multicolores. Hasta un avión tolimense probablemente le mostrará al cielo que en nuestra ciudad expone Botero.


El Museo se prepara para el mayor evento de su corta historia mientras Botero en Ibagué se engorda y se engorda con la esperanza de que el acontecimiento quede tan robusto como las obras del gran artista colombiano. Pero falta, falta todavía. Falta que algunos definan su apoyo, falta que otros corran la voz para que todos sepan, falta el apoyo pequeño que enaltece el espíritu y completa el proyecto. Falta que lo vean, lo disfruten, se lo gocen.


Se engorda Botero, se engorda el proyecto, se engorda la cultura, porque los tolimenses  que creemos en el futuro somos su alimento.


Darío Ortiz

El nuevo Día, miércoles, 9 de 2008