domingo, 24 de marzo de 2013
El mural de Rosendo Gil
miércoles, 26 de octubre de 2011
Se acaba Mundo

viernes, 3 de junio de 2011
Colección LGM - Nuevas Adquisiciones
viernes, 27 de mayo de 2011
De la red a la acción
Las protestas en la red tomaron fuerza contra la ley Sinde, una ley que incluye una protección especial de derechos de autor en el internet que le da herramientas al ejecutivo para hacer una cómoda censura en la red y que Wikileaks mostró que era creada bajo presión norteamericana. Los españoles preocupados por no poder bajar música, videos y pornografía gratuita, se acordaron de paso que están desempleados en medio de un país corrupto cuyas leyes enriquecen la banca y empobrecen a los usuarios entre otros muchos malestares que han tomado fuerza con el pasar de las semanas.
Algunos diarios españoles, con su tufillo de metrópoli, alaban la novedad del movimiento español al pasar de la red a la calle de esa manera, olvidando, desconociendo, o queriendo desconocer la historia de las iniciativas árabes que tienen al borde del colapso a diferentes mandatarios de oriente medio, o a la nuestra: la famosa marcha del cuatro de febrero que en pocos días logró organizar la mayor manifestación popular contra la violencia en la historia colombiana.
Pero si algo han aprendido de las demás experiencias los españoles y los pequeños grupos políticos que aprovechan la coyuntura es que la movilización, que en sí misma es un logro, no es sino el primer paso. Y que de quedarse en eso sería otra de las muchas movilizaciones propagandísticas sin sentido. Revoluciones de mentirillas y auto complacientes que sólo sirven para tener tranquila la conciencia y sentir que se hizo algo, como ha sucedido muchas veces en las movilizaciones colombianas incluída la del 4 de febrero. Las congregaciones humanas no acaban con la corrupción, ni con la guerra o el terrorismo, ni como quieren los españoles multiplican la democracia o hacen aparecer milagrosamente el empleo. Pero a diferencia de otras movilizaciones en ésta hay pequeñas claves que demuestran que se avanzó un paso más como es el caso de la recogida de firmas (150.000 en 36 horas) por la web “Actuable” contra la decisión de la Junta Electoral Central de prohibir las concentraciones ciudadanas.
Esas pequeñas acciones que aprovechan el fervor ciudadano son las que pueden producir cambios reales ya que diferentes constituciones, incluída la colombiana, invitan a esas iniciativas populares para revocar decisiones y mandatos o proponer leyes. Normas que fueron redactadas antes de la red o sea, antes de pensar siquiera que en poco tiempo se podrían conseguir las miles de firmas necesarias.
Pero por justas que sean estas manifestaciones el gobierno lo eligen los que salen a votar. Los que votaron el domingo en España o los que inscribieron sus cédulas hace pocos días en Colombia y que elegirán en las próximas elecciones sin importar ni la calidad, ni las ideas, ni la honestidad de los candidatos. El poder democrático para bien o para mal es de los que participan electoralmente. Así que esas manifestaciones multitudinarias son el ronroneo de un gigante que, afortunadamente para los gobiernos de turno, aún está dormido.
Darío Ortiz
martes, 17 de mayo de 2011
Carta a un joven pintor
Darío Ortiz
viernes, 6 de mayo de 2011
Del ensayo primíparo al acto final
El performance es una manifestación artística nacida a comienzos del siglo XX que consiste, explicado de manera sucinta, en realizar una acción en vivo tratando de provocar, asombrar o dejar inquietudes en el observador. Se encuentra ligado al desarrollo del arte conceptual y al Body Art o arte del cuerpo.
En el performance de Jhon Jairo que hacía una crítica a la contaminación bogotana, él se colocó una bolsa de basura en la cabeza que a los pocos minutos le produjo asfixia y el consecuente daño cerebral severo, tras lo cual deviene su suicido involuntario. Su muerte reaviva el debate sobre la utilidad e importancia de éste tipo de acciones peligrosas y deja en entre dicho la formación y responsabilidad de las actuales facultades de arte, aparte claro está de las consecuencias jurídicas que seguramente se derivarán para el profesor y el establecimiento educativo.
¿Había hecho firmar la Universidad una carta de responsabilidad al estudiante Jhon Jairo Villamil o a sus acudientes por el peligro al que le iban a llevar las teorías y procesos pedagógicos de la carrera? ¿Sabían sus padres que estudiar arte podría ser una experiencia peligrosa? ¿Le habían informado oportunamente sus profesores a Jhon Jairo de los riesgos que podría conllevar realizar una acción extrema como esa? ¿ Le habían mostrado los innumerables casos en que este tipo de acciones ha producido muertes, amputaciones o lesiones permanentes? ¿Podrían él o sus compañeros de clase citar algunos nombres de artistas o estudiantes de arte muertos en el “ejercicio” de un Performance? Probablemente no. Probablemente en el Bosque como en las demás universidades se asumen de manera folclórica los riesgos de un acto final, de un Performance extremo.
Son muchos los artistas y estudiantes de arte que han tenido suicidios voluntarios o involuntarios o que han muerto realizando sus obras, desde los suicidios estilo liberación final de Rudolf Schwarzkogler que se lanzó de una ventana, a Bas Jan Ader que se perdió en el Atlántico realizando una acción que consistió en viajar en un pequeño bote a la deriva, o tan absurdos como el de la artista italiana Pippa Bacca que murió recientemente en Turquía violada y asesinada después de varios días de comenzar un performance pacifista en que la joven artista pretendía viajar en auto stop vestida de novia de Milán a Jerusalén.
Muertes todas ellas que parecieran sacadas de una lista de las muertes estúpidas que circulan en internet o que merecerían hacer parte del capítulo de las muertes ridículas de La inmortalidad de Milan Kundera. Sin embargo la pregunta que más me inquieta es si de Jhon Jairo a Pippa Bacca han servido para algo sus experiencias; si la sociedad en general, o el mundo del arte internacional, o tan siquiera la pequeña escena local, frente a las tesis últimas de esos performer, han cambiado en algo después del aparentemente inútil sacrificio de todos esos artistas muertos en el ejercicio de su performance.
A Jhon Jairo Villamil paz en su tumba y perdón a sus irresponsables ideólogos.
No hay que dejar destruir La Independencia
Sin embargo da lugar a varias reflexiones sobre las nuevas adecuaciones del espacio público que se están realizando a todo lo largo y ancho del país y que en la mayoría de los casos consisten en el remplazo de estructuras, árboles y vegetación existentes por largas explanadas de concreto.
Los Parques centenarios, plazas de Bolívar y demás parques que se construyeron en su mayoría durante las primeras dos décadas del siglo veinte tenían como fin embellecer las ciudades dando un sitio de descanso y recogimiento para sus ciudadanos. Para lograr ese objetivo en los parques centenarios se escogían zonas de arborización privilegiada, cerca de ríos o acequias en los que se organizaban recorridos y zonas de descanso, y se les construían atractivos y floridos terraplenes u otras construcciones que permitieran tener eventos como retretas o pequeños actos públicos. Las plazas centrales y demás parques, limpios de árboles durante el periodo colonial, se dividían entre rutas peatonales, fuentes y zonas verdes que se arborizaban y llenaban de flores. Estos parques fueron promovidos y protegidos por muchos años por las juntas de mejoras y ornato y financiados por las municipalidades que tenían equipos de jardineros expertos que mantenían flores y prados en buen estado.
Ese modelo colombiano llamado afrancesado por nuestros historiadores de arquitectura fue mucho más que eso ya que desde mediados del siglo XIX surgió con fuerza en Estados Unidos y media Europa. El Central Park de Nueva York es una pequeña muestra de lo que en sus orígenes fueron nuestros parques centenarios.
Desde mediados de los años 50 el crecimiento de nuestras ciudades sacrificó la extensión de muchos de ellos como el parque de la Independencia en Bogotá y nuevas fiebres de concreto han “limpiado” por no decir arrasado las plazas colombianas de árboles y zonas verdes.
Ese imperdonable crimen ecológico, curiosamente inspirado en las nuevas plazas francesas como La Defense, consiste en inmensas explanadas de concreto despedidoras y agresivas diseñadas para que los habitantes pasen por allí rápidamente ya que se les ha quitado toda opción de descanso y sombrío. Dicho crimen se ha agravado en la medida que irrespeta la historia de las ciudades, la memoria de quienes estuvieron antes que nosotros y lo que es peor, la memoria urbana, fuente principal de la historia de la habitación humana.
Memoria frágil que en el caso que nos ocupa centra la discusión en si debieron o no respetar el proyecto de Rogelio Salmona, sin comprender ni evaluar los destrozos que le hiciera en 1949 la administración Mazuera, durante la primera fiebre moderna, cercenando sus dimensiones originales y destruyendo la mayoría de las edificaciones que tenía, así como los monumentos y las esculturas, dejando el Quiosco de la luz como triste testigo mudo de la barbarie.
Paradójicamente ese Quiosco de la Luz fue donado por los hermanos Samper ( cementos Samper) para demostrarle al país durante la I Exposición Agrícola e Industrial de 1907 que era absolutamente confiable y segura la construcción en concreto.
Les dejo unas fotos del recién inaugurado parque del Centenario ( parque de la independencia) en 1910 donde se ve el Quiosco de la luz delante del pabellón de Bellas Artes y la fuente de Francisco Antonio Cano inaugurada algunos años después en donde se aprecia que muchos de los árboles que van a tumbar en los próximos meses ya entonces hacían parte del paisaje bogotano.
¿Será que los ultra contemporáneos artistas y arquitectos neoyorquinos, o sus mega contratistas propondrían alguna vez hacer de Central Park una explanada de Cemento? ¿ O los aventajados parisinos talarían el bosque de Bologna en nombre del progreso?
domingo, 6 de junio de 2010
El país que vota
El país que vota no le importa ver la destrucción de los recursos naturales, ni que se desperdicien los recursos públicos, no le tiene miedo al problema pensional, ni sufre con el problema de la salud.
El país que vota está contento con el rumbo del país, se siente seguro con las bases gringas y claramente está cansado de la palabra guerrilla y todo lo que suene a revolución e izquierda así sea democrática; no le interesan Venezuela, ni Ecuador, ni Bolivia, porque le saben a Chávez y los secuestrados bien pueden podrirse en la selva.
El país que vota, que es menos de la mitad del que puede votar sólo una tercera parte de los colombianos, tiene unas minorías que quisieran que cambiara todo lo anterior pero que ni sumadas llegan al porcentaje de las mayorías.
Esas minorías creen que únicamente votan por las mayorías los brutos y los corruptos, los que se dejan comprar su voto y los que esperan una mordida del próximo gobierno, los que algo han recibido durante los últimos ocho años y los que cambian su voto por cualquier cosa. Esas minorías creen que esa gran cantidad de votos de la mayoría es por incultura o ignorancia política. Pero no es cierto. Por las mayorías votan siempre cultos e incultos y representantes de todos los estratos sociales, mucha mayor diversidad de la que vota siempre por las minorías. Por las minorías parecen votar siempre los mismos aunque varias veces les haya tocado cambiar de color y camiseta: una efusiva clase media que nunca ha tenido presidente.
A las mayorías no les gustan los candidatos que saltan y corean como pastores protestantes, que tienen por discurso slogans en vez de programas así no digan las constantes mentiras de los políticos sobre el agro, el empleo, los impuestos y la riqueza. A las mayorías les gusta ser del equipo ganador y no les da temor equivocarse.
Pero el problema de Colombia, a mi juicio, no es del país que vota ni la discusión que deja. El problema no es de las mayorías que gobiernan siempre, ni de las minorías frustradas y siempre entusiastas. El problema es del medio país que no conocemos: del que no sabemos sus preferencias, ni sus gustos, del que no oímos sus dificultades ni sus opiniones, del que parece que no le importara nada. Ese medio país al que no le han puesto nunca el voto obligatorio no sea que un día escoja diferente y que hasta ahora ningún candidato ha logrado seducir.
Ese medio país que no vota nunca es el que nos tiene como estamos. Ese medio país que no elije pero deja elegir.
Darío Ortiz
jueves, 15 de abril de 2010
La primavera verde
No tienen falsos positivos, ni oscuros operativos militares que adjudicarles, ni estaban ayer defendiendo el Caguán y hoy negando toda vía diferente a la armada para resolver los conflictos. No pertenecen a un partido que eligió presidentes con dinero del narcotráfico o con el de los paramilitares. No les están haciendo campaña con el poder del presidente, ni representan ocho años de corrupción, asesinatos selectivos, espionaje, e informes económicos y sondeos de opinión amañados. No son de esa izquierda disfrazada de centro derecha que no se atreve a proponer una verdadera izquierda progresista, ni han sido perdonados o indultados por las decisiones de su pasado. Nadie puede decir que están siendo financiados con capital extranjero.
No son políticos de profesión y eso está claro pues de haberlo sido seguramente Sergio Fajardo no hubiera cometido tantos errores en las pasadas elecciones y el partido verde hubiera hecho muchas cosas diferentes a las pocas que hicieron para ayudar a elegir a su gente al congreso. No le deben su popularidad a un conglomerado económico al que tengan que pagarle favores en metálico durante el próximo gobierno. No se consideran Mesías, ni imprescindibles, y han sabido en el pasado aceptar sus errores.
Poco a poco, por la simple comparación que acabo de mencionar de las cosas que no son, han comenzado a convencer a una buena parte del país para que los considere una opción de poder. Un país que sabe que ellos han sido profesionales destacados, matemáticos y profesores que en la oportunidad que les dieron tuvieron cierto éxito como administradores de las grandes capitales colombianas. Agudos cobradores de impuestos y ahorradores del gasto que evidentemente se han inventado una forma más imaginativa de hacer política.
Antanas Mokus y su formula Sergio Fajardo con sus padrinos Lucho Garzón y Enrique Peñaloza aunque fueron contradictores políticos entendieron que la única salida que le queda a ésta violenta nación es la reconciliación y el control de los orgullos y los egos personales por el beneficio de todos.
Pero no están exentos de defectos y de críticas. Las frases que acompañaron el comunicado de prensa que selló la unión parece más un coctel de licores de un bar bogotano que un programa de gobierno, al igual que la mayoría de los planteamientos sobre los temas candentes del país. Ni siquiera tienen una postura clara y vertical sobre el necesario tema medioambiental que se supondría que estaría con el kit completo del partido verde. El discurso sobre la decencia es una muy débil variación de la renovación moral a la que llamaba Gaitán y como si todo eso fuera poco sus competidores políticos ya comenzaron a circular correos haciendo una suma agreste de todos los errores de las cuatro alcaldías sumadas: exceso de neoliberalismo, Don Berna, los Nule, las lozas y el monopolio del trasmilenio, Doña Juana, el negocito del chance y los negocios de los servicios públicos.
Evidentemente puede que hayan metido la pata pero no han cometido sus errores a punta de plomo. Antanas tiene Parkinson como los otros tienen lo que las gallinas ponen, pero esto no le impide pensar, ni su pasado le impide dormir. Por eso, por todo eso, puede que después de éste largo verano venga una Primavera Verde.
Publicado en el periódico El Nuevo Día, miércoles 14 de abril.
jueves, 25 de marzo de 2010
El Panóptico: novelón interminable
El día 13 de marzo en las páginas de éste diario nos contaron de las anomalías en las estructuras del panóptico, otro capítulo del novelón interminable en que se ha convertido la historia de esa obra. Un sainete absurdo que entre humor y lágrimas ha pasado de sueño a pesadilla para los ibaguereños.
El Panóptico es una papa caliente, un elefante blanco, otra avenida fantasma, en fin, es algo indescifrable al que nos indican que le van a agregar varias centenas de millones más que se sumarán a los 1600 que tienen guardados y que sabemos que no alcanzarán para terminarlo.
En dicho artículo nos cuentan de daños producidos por la maleza y el óxido así como la mala calidad de la madera. Nos dicen también que, no se cumplieron con las expectativas contractuales ni las del diseño propuesto. Pero hay muchas cosas más que el artículo no dice y que no sé si estén contenidas en el informe, pero que no se necesita ser científico de la Nasa para darse cuenta.
La obra se construyó de espaldas a la calle diez, una calle de singular importancia y con inmuebles de conservación histórica, logrando que, cuando finalmente podamos sortear el obstáculo de ese muro infame, nos encontremos con una vista interrumpida por muchos estorbos y sucios espejos de agua que nos lleva al Panóptico y otra, de camino despejado y libre que nos muestra los barrios marginales auto-construidos sobre los predios invadidos atrás del Panóptico. Absurdos que van a ser importantes para mostrar turísticamente nuestra ciudad como lo que realmente ha sido siempre: un lugar a espaldas del país y de la historia, una cárcel que los hampones con ayuda de gobiernos anteriores han vuelto un paraíso en ruinas y un lugar pobre donde a nuestros dirigentes nunca les han importado las viviendas de la gente.
Pero hay más…
Al interior del edificio no hay suficientes instalaciones eléctricas lo que obligará a gastarse una platica larga rompiendo muros y abriendo huecos para poderla empotrar. Y como si eso fuera poco no fue acondicionado antisísmicamente. Creo que todos recordamos lo que los terremotos hicieron en Haití a los edificios viejos como para tener que explicar éste punto fundamental. No me quiero ni imaginar un terremoto con ese edificio lleno de niños.
Pero lo que no saben ni los del informe es que le van meter adentro. Hablan de la autosostenibilidad cuando no hay una sola idea seria sobre su función futura. Se han gastado una millonada y se piensan gastar otra antes de tener una idea concreta sobre el contenido del edificio. Cuando la tengan, si es que algún día la tienen, van a tener que gastarse otro pedazote del presupuesto deshaciendo obras, metiendo cableado, cambiando de sitio muros o construyendo cosas para que se adapte al programa definitivo.
Así que invoco al menos común de los sentidos para que antes que se gasten un peso más, antes que pongan otro ladrillo, decidan para que va a servir el edificio y puedan de esa manera terminar ese engendro por dónde debió comenzar: por su definición de contenidos.
El Nuevo Día.
miércoles, 17 de marzo de 2010
Apuntes electorales
Las conclusiones primarias de las elecciones del domingo son que triunfaron las maquinarias y los dos partidos cercanos al gobierno, que los electores no castigaron la parapolítica, que el Polo y Fajardo perdieron, que no se eligieron casi mujeres y que el sistema con registrador incluido es un fracaso.
Por supuesto que triunfaron las maquinarias pues son para eso. Triunfaron los partidos de gobierno porque si la gente como hemos visto cambia su voto por un mercadito o por escasos veinte mil pesitos, como lo vio hasta la OEA que nunca ve nada, es de esperarse que lo cambie por una vivienda de interés social o por un apoyo como madre cabeza de familia o por un cupo de colegio. Sumado claro al esfuerzo permanente de varios medios de comunicación y a los años que lleva el presidente ofreciendo plata y regañando políticos en los concejos comunales.
Lo de la parapolítica está claro que no afecta la votación, ni afectó en el PIN, ni en los parientes elegidos de presos del partido liberal y del partido de la U.
Contrario a lo que parece al Polo le fue muy bien, entendiendo que ha estado dividido, desordenado y que ha sido atacado y difamado permanentemente por el gobierno y sus partidarios. La sacó barata. Lo de Robledo es la demostración clara que él debía haber sido sobradamente el candidato presidencial aunque Gaviria nunca lo entendió así.
Tremendo lo de Fajardo que no aceptó alianzas pues su ego no le permitió sino adhesiones, no aceptó someterse a la consulta del partido verde ni ha hecho ningún programa político pues cree que todo lo va a ganar en imagen y ahí están los resultados: del ego no queda sino el fracaso.
Habiendo más mujeres que hombres en Colombia, cómo es posible que todavía se elijan de manera tan desproporcionada tan pocas mujeres al congreso. ¿Acaso los hombres sabemos tanto de las necesidades de las mujeres como para que las representemos siempre? ¿No será que no les estamos dando ni siquiera iguales accesos a la educación y todavía las subvaloramos?
Las demoras de la registraduría son imperdonables con las técnicas actuales. Pero lo que es más evidente es que han aumentado los que no quieren votar y, como se esperaba, casi millón y medio de personas se equivocaron con el tarjetón. Los errores del tarjetón equivalen a 16 senadores, y en el Tolima al menos a 2 representantes haciéndose cada vez más urgente la tecnificación del mismo y una reforma completa a ese enredado sistema electoral. Se hace necesario además que comencemos a pensar en el voto obligatorio para que entren a participar los millones de colombianos que nunca votan. El país merece saber que piensan ellos.
A todos los congresistas tolimenses elegidos, Robledo, Laserna, Santos, Yepes, Osorio, Cárdenas, Bocanegra, Martínez y Rodríguez mis felicitaciones. Cuando a partir de julio comiencen a ganar cuarenta veces el salario mínimo, esperamos que no se les olvide que sus compromisos no solamente son con sus patrocinadores sino con quienes votaron por ustedes. Que los intereses de su región y de su país ojalá primen siempre por encima de sus intereses personales ya que el relevo tolimense al congreso se debió en parte a que precisamente algunos de sus antecesores muchas veces no pensaron sino en ellos mismos.
El nuevo Día, miércoles 17 de marzo 2010
jueves, 11 de marzo de 2010
Cámara de gas
A pocos días de que elijamos a nuestros representantes a la Cámara por el próximo cuatrienio es muy poco lo que realmente conocemos de los cincuenta y cuatro candidatos tolimenses repartidos en nueve grupitos de a seis. Con excepción de unas pocas figuras sólidas o semi sólidas, algunas más conocidas por sus escándalos que por sus virtudes, el resto de los candidatos son una masa gaseosa difícil de definir, una suma de nombres que hasta hace pocos días eran desconocidos y que volverán a serlo al otro día de las elecciones.
Mientras que algunos candidatos tienen tapizadas las vías del departamento con sus vallas y las de su partido, con pautas permanentes en prensa y radio, con afiches en las paredes y grafitis en las rocas, a otros nos toca buscarlos en la registraduría para conocerles sus nombres aunque jamás les veremos sus caras ya que el cada vez más complicado mecanismo de elecciones llamado tarjetón ahora ni foto tiene.
Fuera de lo despedidor que es el sistema electoral para todos, las inseguridades que genera y los errores que promete, vamos a elegir nuestro futuro dentro de una lista de seres invisibles como un chance millonario donde marcamos por un lado la lotería y por otro el número ganador. El tarjetón es casi una tabla periódica llena de símbolos y de números donde nos toca marcar algo así como - grupo siete, elemento número 118- para darnos cuenta después, que votamos por un gas noble ( al menos no me salió un gas corrupto) de nombre Ununoctio de características desconocidas.
Por curiosidad, cultura general y por supuesto para poder escribir éstas líneas me tomé el trabajo de imprimir la lista de la Registraduría y de buscar a nuestros 54 candidatos en internet, pero muchos de ellos, como un conflicto kafkiano, solamente aparecen en dicha página de la Registraduría y en la noticia del día de su inscripción. De los que hay alguna noticia diferente son en su mayoría de aquellos que habiendo ejercido un cargo público son coleccionistas de procesos penales y disciplinarios por uso indebido de fondos públicos, parapolítica y demás. Desafortunadamente sólo unos pocos entre los que están Carlos Edward Osorio del partido de la U, Rosmery Martínez de Cambio Radical, Martha Lucia Perdomo del partido verde o Teofila Roa de Mira por citar algunos, han ejercido cargos públicos sin terminar empapelados, han podido estar cerca de las llamas sin quemarse.
De los nueve partidos inscritos, siete de las cuales tienen voto preferente y dos por listas, solamente Mira y el partido de la U tienen una plataforma digital lo suficientemente ágil para informar algo sobre sus candidatos aunque en algunos de los de la U de diferentes departamentos no sale ni la foto. En las páginas web de los otros partidos aparece únicamente la lista escueta de nombres y en la del Polo ni siquiera pude encontrar la lista de los candidatos tolimenses.
Pese a lo gaseosos, invisibles e indefinibles que son la mayoría de los candidatos y de la inequidad democrática que representa el inmenso flujo de dinero de unos contra la precariedad económica de los otros, está muy claro que tenemos mucho de dónde elegir; desde tránsfugas multicolores que estrenan partido como los del PIN o Pedro Pablo Trujillo o Pompilio Avendaño, al que debemos preguntarle de que partido amaneció hoy, hasta las listas de mujeres o candidatas indígenas. Estudiantes, amas de casa, activistas sociales y profesionales de todas las ramas quieren nuestros votos junto a abyectos hampones que más bien merecerían ser candidatos a la cámara de gas.
El Nuevo Día, miércoles 10 de marzo 2010
sábado, 6 de marzo de 2010
Young-eun museum of contemporary art, Gwaung- Ju city, South Korea
17 Latin american artist of 7 countries at Young-eun museum of contemporary art. Gwaung-ju city, South Korea.
Exposición de Arte latinoamericano en el Museo Young-eun de Arte Contemporáneo en Gwaung-ju Corea con obras de 17 artistas de 7 países. Con la participación de los colombianos Fernando Botero, Hugo Zapata y Darío Ortiz.

In 2010, February, as a new sensation of art market comes, this exhibition is organised with great passion of
Until today, Latin American art has been underestimated by European critics. Also, the 20th century Latin American art has been recognized as an art trend derived from Modernism of Western Europe or has imitated the Modernism.
Since Spain conquered Mexico in the early 1500s, European thought that Latin America culture and people was heterogeneous and this idea leads them to think that Latin culture is not their own creation. Nevertheless, these days European accept that this multicultural feature is the one of the characters of Latin Art and start believing that Latin art has strong messages of vitality, creativity, passion and so on.
With all those ideas, this exhibition will touch the soul of Gwang-Ju citizen by introducing them to Latin America art works, which are very bright and show new senses of ideas and creative shapes.
Exhibition sponsored by
The Korean Museum Association, Gyeonggi Museum Association, Latin America & the Caribbean Association, Embassy of the Oriental Republic of Uruguay, Embassy of Venezuela, Gwang-Ju Branch of The Federation of Artistic & Cultural Organizations of Korea, Gwang-Ju Branch of Korean Fine Arts Association and Eastern Gyeonggi Broadcasting

jueves, 4 de marzo de 2010
Se acabó la farsa
En medio de alarmantes cifras de corrupción cada vez más altas y de una clara cultura mafiosa que cree que el dinero, el poder y las armas pueden comprar conciencias, vidas y leyes, me alegra el fallo de la Corte Constitucional que muestra que en este país de extremistas y dementes afortunadamente existen todavía académicos serios y algunos jueces para los que la ley no es un problema de amañados sondeos de opinión, ni sus conceptos son objeto de subastas, de lealtades a jefes políticos, ni de prebendas.
Pese al fallo de la corte no tengo la esperanza de que el país despierte para darse cuenta que no podemos seguir dejando que el presupuesto de la nación se gaste únicamente en enriquecer a los más ricos y en matar gente, pero la alternancia en el ejercicio del poder hace más sana cualquier democracia y si el país de todas maneras quiere seguir en la extrema derecha hay un ramillete de candidatos que están esperando ser elegidos.
Ahora los jueces deberán revisar el accionar de políticos, congresistas y altos funcionarios del estado quienes violaron flagrantemente la ley para imponernos de nuevo a Uribe, y a quienes con perfecto uso de razón volaron hasta 30 veces los topes de los aportes individuales para la financiación del referendo contra todo fundamento de una democracia participativa, porque de ese rebaño de honestos hacen parte banqueros, conocidas personas públicas, contratistas del estado y hasta una importante cadena de radio y televisión nacional.
Ante tanta alegría por la seguridad legal que ha dado la corte, la única tristeza que tengo es que el Referendo no haya sido derrotado en las urnas porque con el desempleo en aumento mientras los bancos ganan cada vez más, con el índice de pobreza y de indigencia modificado a machete por el gobierno y aun así creciendo día a día; con un paramilitarismo cada vez más vivo y una delincuencia organizada haciendo lo suyo; con el dinero del estado repartido inescrupulosamente a los partidarios del gobierno como el Agro ingreso seguro; con las concesiones mineras entregadas contra todo concepto ecológico y contra toda norma; con los negocios de los hijos del presidente en la sabana de Bogotá y los muchos carimaguas de éste gobierno; con los centenares de falsos positivos durante el mandato Uribe sin resolver y con tanto militar de su confianza implicado en masacres; y con los barbaros decretos de la emergencia social condenan a muerte a los enfermos sin plata, estoy seguro que el Referendo, y Uribe con él, perdían las elecciones.
De todas maneras para los que basados en el clientelismo del gobierno apoyaban las muertes selectivas, los falsos positivos y la gigantesca corrupción del estado anteponiendo la palabra seguridad a la palabra democracia, con el fallo de la Corte Constitucional simplemente se les acabó la farsa.
Darío Ortiz
El Nuvo Día, miércoles 3 de marzo 2010
martes, 2 de marzo de 2010
Los archienemigos
En algún lugar de América quedan dos territorios llamados Metrópolis y Ciudad Gótica escogidos para vivir por dos Súper hombres, llenos de súper poderes a quienes llamamos súper héroes. Uno de ellos tuvo formación de comando en su oscuro pasado y hasta estuvo preso, el otro cayó a una finca donde se crió manejando tractor y montando a caballo sin olvidar jamás que vino de un planeta donde los civiles son guardianes de la ley.
Por supuesto estoy hablando de Batman y Superman quienes con sus propias manos son capaces de pegarle en la cara a todo aquel que desafíe sus súper poderes.
Ambos son súper ricos porque mientras Superman tiene una mina de diamantes en el ártico y además saca oro o petróleo del subsuelo cuando quiere, Batman es dueño de una multinacional que entre otras cosas vende armas para los ejércitos del mundo y maneja acciones en miles de empresas y negocios de finca raíz. Sin embargo ninguno de los dos utiliza su dinero en beneficio de los más necesitados cuyo drama social es el origen de la mayoría de los problemas de Metrópolis y Ciudad Gótica. Los problemas cuando son visibles prefieren resolverlos a puños y a patadas.
Desde la llegada de los dos Súper hombres a sus respectivas ciudades los anónimos mafiositos de barrio, los ladrones de tienda y los asaltantes de transportes bancarios quedaron relegados frente a enemigos de valía pues todo súper héroe necesita súper enemigos a quienes llaman afectuosamente los archienemigos.
Las otrora aburridas tardes de Metrópolis y Ciudad Gótica ahora esperan invasiones extranjeras o extra terrestres, las bandas delincuenciales ahora las dirigen los archienemigos, como alias “El Pingüino”, “El Guasón” o el propio Lex Luthor, el antiguo íntimo amigo de Superman cuando era campesino. Archienemigos con los cuales los Súper no tienen problema en aliarse para derrotar a enemigos superiores.
De vez en cuando éste par de fenómenos se reúnen con otros súper héroes de otras regiones del mundo en el Salón de la Justicia donde demuestran que son amiguísimos y que trabajan unidos contra otros archienemigos o si su popularidad no está muy buena pelean entre ellos en reuniones privadas que luego todo el mundo conoce para vender más comics. Pues el objetivo último de sus creadores es el Rating de sintonía que los mantiene en el mercado y que los hace reelegir como los más súper de los súper.
Es pura coincidencia si el lector cree que hablo de Uribe y Chávez quienes para ser reelegidos y no perder sus Súper Poderes, después de decir el uno que ya ha derrotado a sus archienemigos Farc y Mancusso, y a Bush y a la pobreza el otro, tal vez no les queda más que convertir en archienemigo a su vecino y aliado comercial.
Aunque todos sabemos que la vida en Ciudad Gótica y en Metrópolis sería mucho más agradable y más segura sin la presencia de estos dos súper héroes y de algunos de sus archienemigos.
El Nuevo Día, febrero 24 de 2010
Quién manda aquí
La jerarquía es la base de la mayoría de las organizaciones humanas. Desde la administración de un edificio hasta la Iglesia católica, pasando por el gobierno de los estados, las empresas privadas y por supuesto las fuerzas de seguridad en todo el mundo, basan su eficacia en el accionar de su estructura jerárquica.
Lo primero que aprende un trabajador de una compañía, un empleado de una alcaldía o de una gobernación, o un soldado raso cualquiera es a obedecer; a cumplir órdenes por absurdas que sean. El discernimiento viene después. Como reza un viejo dicho popular “las ordenes se cumplen o la milicia se acaba”.
Por supuesto muchos empleados se hacen tan participes de sus obligaciones que terminan ejerciendo un poder tiránico sobre sus deberes. Los celadores se creen propietarios de los edificios, los mayordomos de fincas son mayordueños y los policías de barrio se sienten la corte suprema. Sea como fuere, desde la secretaria del gerente, el cajero del banco, el cobrador de impuestos, el oficial del ejército o el celador y el mayordomo de la finca hacen lo que les ordenan sus superiores y trabajan dentro de sus funciones, o se van.
Como las órdenes son verticales dentro de toda jerarquía las responsabilidades también lo son. Nadie se imagina que un gerente de banco cualquiera viaje a abrir una sucursal a Japón sin que lo sepan sus superiores, ni que un batallón norteamericano invada Singapur sin que lo sepa el presidente de los Estados Unidos.
La muerte de Reyes en Ecuador, la captura de Granda en Venezuela o la extradición de algún jefe paramilitar son órdenes cumplidas por una clara cadena de mando que nadie pone en duda. Sin embargo ciertos hechos oscuros de nuestra sociedad aparecen como ruedas sueltas. Complejos operativos que involucran muchas personas y mucho dinero de pronto quieren que pensemos que son iniciativas privadas, como si el gerente de Banco quisiera únicamente aprender japonés o el comandante militar tomarse un café en Singapur.
La historia reciente de nuestro país está llena de actos delictivos en los que han participado fuerzas de seguridad del estado, ejército, policía o DAS, que siempre se quedan como ruedas sueltas dentro de las cadenas de mando y las responsabilidades penales y políticas de sus superiores. Hombres férreamente entrenados para que cumplan órdenes de pronto utilizan recursos del estado por iniciativa propia para hacer complejos actos delincuenciales que en la mayoría de los casos benefician a sus superiores. La larga lista de éstos hechos incluye homicidios de importantes personas públicas o de seres anónimos, consecución ilegal de pruebas o desaparición conveniente de las mismas, labores de intimidación y asocio con paramilitares. Desde la elaboración de la lista de personas que el DAS, organismo que depende directamente del presidente de la república, debía grabar ilegalmente, a la masacre en Apartadó del 2005, que involucra al laureado general retirado Mario Montoya, pasando por los crímenes de Álvaro Gómez, Luis Carlos Galán, Bernardo Jaramillo o Carlos Pizarro en el que ahora están cada vez más involucrados los ex directores del DAS, debíamos preguntarnos quién los ordenó realmente, preguntarnos quién ha mandado aquí. Pues no es lo mismo el crimen de un joven cualquiera dizque para conseguir un ascenso, al asesinato selectivo de un competidor político, un activista sindical o un testigo contra un superior.
Demasiadas víctimas le han costado al país esos crímenes de estado y muchos miles de millones de pesos al erario público los procesos que el gobierno ha perdido sobre esos temas.
Si los militares de los falsos positivos y las masacres, o los agentes y directores del DAS de los asesinatos de políticos y las chuzadas, parecen actuar como los mayordueños del país, debíamos preguntarnos quién manda aquí hoy; pues si bien en el pasado podríamos argumentar que alguno de nuestros presidentes era un ser anodino sin carácter, no podemos decir lo mismo de Álvaro Uribe, cuyo carácter férreo, su voluntad de mando y su experiencia de hacendado no permitiría jamás que sus tierras tuvieran ningún mayordueño.
El Nuevo Día, 17 de febrero 2010
Bicentenario
“En la ciudad de Santafé, a veinte de julio de mil ochocientos diez, y hora de las seis de la tarde…” son las palabras iniciales del acta del cabildo extraordinario que cumple doscientos años y que aunque en aquella acta se reconoce que el pueblo abdica sus derechos ante la figura “augusta” de Fernando VII, nos permite hablar hoy de bicentenario de la independencia.
Bicentenario que se ha comenzado a celebrar el año pasado salvando el hecho que algunos autores nacionales e internacionales consideran que la primera proclamación real de independencia de España y de su monarca fue la proclamada por Cartagena el 11 de noviembre de 1811 y no el cabildo de Santafe, como de Méjico fue el acta de Morelos en 1813 y no las batallas del cura Hidalgo en 1810 gritando vivas a Fernando VII; o como de Ecuador fue la independencia de Guayaquil en 1820 y no el cabildo de Quito de 1809, y así sucesivamente en los diferentes países de América.
Por supuesto en plata blanca la independencia la empezaron a ejercer éstos pueblos de manera real después de las gestas de Bolívar, San Martín, Iturbide y los otros próceres que derrotaron a los ejércitos españoles de reconquista de 1819 a 1826 aproximadamente y que rompieron de manera efectiva todo vinculo de vasallaje con la monarquía española. De todas maneras sea cual fuere la fecha que propongan los historiadores el consenso general es que éste año es nuestro bicentenario y en asuntos de independencia dicen esas actas que el pueblo es soberano.
Y mientras que la mayoría de los países de América se preparan a vestirse de pasado para sacar pecho con la celebración, desempolvando imágenes de la expedición botánica, retratos de próceres, proclamas de Bolívar o cartas de Nariño, el extraordinario embajador español del bicentenario Don Felipe González el conocido ex mandatario del PSOE propone dejar de mirar al pasado y aprovechar la coyuntura nacionalista para mirar al futuro, hablando de integración regional, económica y comercial, y tomando como ejemplo a India, China e inclusive al mismo Brasil que le han sabido sacar enorme provecho a la globalización.
Creo que no estaría mal seguir el consejo de don Felipe porque una mirada rápida al pasado de estos doscientos años solamente nos deja el espectro de unas guerras continuas con apenas unos intermitentes momentos de paz; una sociedad fragmentada y profundamente dividida, un sector dominante al que solamente le faltan títulos nobiliarios para gobernar “por la gracia de Dios”, unos recursos naturales regalados y arrasados desde que Bolívar tuvo que pagar a Inglaterra sus guerras de independencia con minas de oro; un desarrollo intelectual doblegado al pensamiento extranjero aún en contra de nuestras propias necesidades y un afán casi enfermizo de estar dependiendo siempre de otras potencias entre otros imperdonables errores históricos que desdicen el enorme esfuerzo de nuestros próceres y el sacrificio de nuestros mártires.
Solamente nos queda entonces mirar al futuro para tratar de completar nuestra independencia ideológica, económica, social y política y hacer de éste pedazo de tierra un sitio apto para todos.
miércoles, 3 de febrero de 2010
Una historia haitiana...
Un terremoto con 150.000 víctimas hizo que el mundo se acordara de Haití. Se acordara que queda en La Española, una isla que descubrió Colón en su viaje a América, que su vecino es República Dominicana un paraíso turístico, que es el pueblo más pobre del mundo y que aún así varias potencias lo han invadido para quitarles algo que los Haitianos deben tener y que aún no han descubierto. El mundo se acordó que mientras Inglaterra, Francia, Holanda y otras naciones civilizadas consideraban, amparados hasta en la Biblia, que la esclavitud era buena y necesaria para la civilización, los alevosos mulatos y negros de Haití fueron los primeros en abolirla. Se acordaron que la libertad americana se financió en parte con el dinero de esos negros.
Se acordaron que un incendio legendario quemó para siempre de manera irreparable buena parte de su capa vegetal y que sus escuálidas tropas derrotaron al pretensioso ejército del entonces invicto Napoleón Bonaparte.
Se acordaron, en síntesis, que ese olvidado y expoliado pueblo muerto de hambre, lleno de negros que hablan francés y creole, que tienen una religión propia mezcla de Roma y de África, queda allí no más en la mitad del Caribe. Sus vecinos de Norte América se acordaron de pronto que los pisos de Manhattan están limpios gracias a los haitianos que allí viven y que el jugo de naranja que se toman todas las mañanas lo cosechan y procesan los miles de haitianos de la Florida que incluso tienen un barrio de Miami que se llama “La pequeña Haití” pero que se han negado siempre a hacerles una política seria de inmigración. Se acordaron que llevan doscientos años tratando de invadir ese impronunciable paisito llamado por ellos Jeiri pero que esos desordenados negros los han hecho salir del país.
El mundo se acuerda ahora de Haití y como soy parte del mundo también tengo algo que recordar ahora. Algo había guardado en aquella enciclopedia personal de datos inútiles: Haití es el paraíso del maravilloso arte naif.
El arte naif, del francés “ingenuo”, surgió como concepto en los pinceles de un pequeño grupo de artistas franceses del siglo XIX siendo el más conocido de ellos Henri “el aduanero” Rousseau. Esa pintura caracterizada por su ingenua espontaneidad, mezcla de intuición, colores fuertes y autodidactismo que se desprende de toda teoría y academicismo es la fuente primaria de la gran mayoría de los movimientos artísticos del siglo veinte. Sin entender el naif, Picasso, Matisse y hasta Botero no tendrían sentido.
A mediados de los años veinte la familia Nader llegó a Haití huyendo del Líbano y sus problemas políticos y religiosos. Estableció sus negocios en la isla y en la década de los cincuenta George Nader descubrió que el incipiente turismo buscaba como suvenir el arte naif que se hacía en todas partes, pues allí abunda el talento, sobra el tiempo y cualquiera cambia un cuadro por un plato de comida. Contactó pintores, les dio materiales y creó un negocio que lo hizo multimillonario. Pagados a uno, dos y hasta cinco y diez dólares compró y compró ese arte naif lleno de felicidad que terminó vendiendo en América y Europa hasta que lo cotizó en miles de dólares y lo puso de moda en el mundo.
Con su fortuna construyó una casa de treintaicinco habitaciones, la lleno con 12.000 obras de arte haitiano, la volvió un museo en agradecimiento al innato talento local y el día que el mundo se acordó que Haití quedaba en la mitad del Caribe en pocos segundos vio como toda su colección, una pierna y una gran parte de su fortuna quedaban sepultadas bajo las ruinas de su museo.
No sé cuántos de esos pintores naif murieron en la tragedia ni si les queden ganas de pintar como siempre temas alegres en el anonimato, mucho menos ahora que el mundo se acordó de Haití y que para recordárselos llegan veinte mil soldados del premio nobel de paz a poner orden.
Darío Ortiz





